
Más impuestos para las empresas de combustibles fósiles, precio tope de la electricidad y ahorro energético obligatorio. Estas son las medidas más importantes que la UE pretende tomar para frenar los altísimos precios de la energía. Estos precios han subido considerablemente en los últimos meses, provocando que muchos hogares se encuentren en dificultades de pago.
Se impondrá un precio máximo de 180 euros por megavatio hora de electricidad. Significa menos beneficio para las centrales nucleares y los productores de energía solar o eólica, porque los países pueden recaudar ingresos superiores a 180 euros de estas empresas. Ese dinero debería ir a los hogares que tienen problemas para pagar la factura de la luz.
Actualmente no hay planes para un precio máximo para el gas. Todavía hay una investigación en curso.
Sin embargo, se imponen otras restricciones a las empresas de gas y petróleo. Si su ganancia de este año es más del 20 por ciento más alta que la ganancia promedio de los últimos tres años, deben pagar un impuesto adicional del 33 por ciento sobre esa ganancia extra.
La UE también recomienda que los países reduzcan su consumo de electricidad en un 10 por ciento. Durante las horas pico, esto es algo más bajo, a saber, el 5 por ciento. Sin embargo, el ahorro en horas punta es una obligación.
Con los planes, Bruselas quiere asegurarse de que los europeos tengan menos dificultades para pagar sus facturas de energía. Solo en los Países Bajos, hay cientos de miles de hogares que corren el riesgo de caer en la pobreza porque tienen que pagar cientos de euros adicionales al mes por la electricidad y el gas.
Los planes aún no han sido aprobados por los estados miembros. Lo discutirán el viernes 30 de septiembre.

