La UE pone a prueba las reglas de defensa colectiva ante las dudas sobre el papel de EE. UU.
La Unión Europea (UE) se prepara para intensificar las pruebas de sus normas que obligan a los 27 países miembros a apoyarse mutuamente en tiempos de crisis. Con la creciente preocupación de que el compromiso de Washington con la OTAN y la seguridad en Europa bajo la presidencia de Donald Trump se desmorone, los líderes europeos están tomando medidas concretas.
Plan de acción en la cumbre de Chipre
En una cumbre que se lleva a cabo en Chipre, los líderes de la UE están discutiendo un “plan operativo” para aprovechar al máximo los activos militares, de seguridad y comerciales del bloque en momentos críticos. Durante esta cumbre, se contempla la participación de los enviados de la UE en “ejercicios de mesa” en mayo. Estos ejercicios estarán diseñados para evaluar cómo se puede utilizar el Artículo 42.7 de los tratados de la UE en caso de un ataque o invasión, particularmente de Estados como Rusia.
Similares a los ejercicios de la OTAN
Los ministros de defensa de la UE llevarán a cabo pruebas similares en las semanas siguientes. A diferencia de los ejercicios de la OTAN, que a menudo incluyen acciones militares, estos ejercicios se centran en la toma de decisiones políticas y no implican la movilización de fuerzas armadas o agencias gubernamentales en el terreno.
Comparativa entre artículos de defensa
El Artículo 5 de la OTAN establece que un ataque contra un aliado es un ataque contra todos, lo que requiere una respuesta colectiva. Este artículo se ha activado una sola vez, tras los ataques del 11 de septiembre en Estados Unidos. En contraste, el Artículo 42.7 de la UE, diseñado para evitar conflictos con la OTAN, ha sido invocado solo en una ocasión: por Francia, tras los ataques terroristas en París en 2015.
Este artículo establece que, si un país es víctima de agresión armada, sus socios deben proporcionar “ayuda y asistencia por todos los medios a su alcance”, respetando la Carta de la ONU y las neutralidades de algunos países miembros, como Austria e Irlanda.
El contexto de la ausencia de EE. UU.
La falta de un compromiso sólido de EE. UU. ha llevado a una reevaluación de cómo los europeos podrían defenderse. La preocupación se intensificó ante las amenazas de Trump de anexar Groenlandia, lo que llevó a algunos países europeos a enviar contingentes simbólicos de soldados para demostrar solidaridad con Dinamarca.
Asimismo, la reciente intención de Trump de lanzar un conflicto contra Irán ha reforzado la necesidad de que Europa considere sus propias capacidades defensivas. La respuesta a ataques, como el que sufrió una base militar británica en Chipre, también ha alimentado estos debates.
Opciones a disposición de la UE
A diferencia de la OTAN, que se centra exclusivamente en la seguridad, la UE dispone de un conjunto más diverso de herramientas. Estas van desde capacidades militares hasta sanciones, controles fronterizos y políticas comerciales y de visado. La utilización de estas medidas, en tiempos de crisis, se pondrá a prueba en las próximas semanas, en un contexto donde los conflictos en Medio Oriente y Ucrania están acaparando la atención de los EE. UU.
Un futuro incierto
La situación plantea incógnitas significativas. Según el presidente chipriota Nikos Christodoulides, “no sabemos qué sucederá si un estado miembro activa este artículo”. La falta de claridad sobre la respuesta colectiva de la UE en una crisis podría definir su futuro como entidad defensiva en el escenario global.
La ramificación de estos ejercicios y su efectividad en la defensa colectiva de Europa podría resultar crucial a medida que se avanza hacia un futuro donde la dependencia de Estados Unidos para la seguridad se está reevaluando.

