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La terapia de pareja: un último recurso antes del final
La **terapia de pareja** es a menudo vista como el último recurso para salvar una relación en crisis. Sin embargo, es fundamental entender cuándo y cómo debería iniciarse este proceso. Según Iris Moysan, psicóloga clínica y terapeuta EMDR, la primera pregunta que plantea a las parejas es crucial: “¿A cuántos de ustedes les queda fe en su relación, del 0 al 100?” Esto ayuda a aclarar las expectativas de cada miembro de la pareja y a asegurar que ambos estén dispuestos a participar activamente en el proceso terapéutico.
Refuerzo de la conexión emocional
La terapia, en muchos casos, surge de un contexto de **crisis**, ya sea aguda, como una **infidelidad**, o de una **crisis crónica** maraca por la falta de comunicación. Moysan explica que “la historia del pareja puede estar llena de cosas no dichas y resentimientos acumulados. La idea fundamental de la terapia es **reconectarse** y **comprenderse** de nuevo.” A través de la terapia, las parejas pueden aprender a volver a trabajar en equipo, abordando los problemas de raíz y fomentando un entorno donde ambos se sientan seguros y escuchados.
Momentos ideales para iniciar la terapia
La pregunta que surge es, ¿deberíamos esperar a que la relación esté en crisis para buscar ayuda profesional? La respuesta es un contundente “no”. Moysan sugiere que “lo ideal sería considerar la terapia desde el inicio de la relación, cuando notas que hay **funcionamientos muy diferentes**.” El espacio terapéutico se convierte en un lugar donde se pueden **expresar** los sentimientos de manera honesta, lo cual es crucial para establecer bases **sanas** en la relación. El objetivo es crear un entorno neutro y **bienintencionado** donde ambas personas puedan compartir sus pensamientos sin interrupciones.
Mejorando la comunicación
Uno de los objetivos primordiales de la terapia es **renovar la comunicación** dentro de la pareja. Moysan ofrece algunos consejos que son cruciales para este proceso:
- Identificar y expresar tus propias **necesidades** y sentimientos;
- Evitar formular **reproches**, ya que esto frecuentemente interrumpe el diálogo;
- No interrumpir a tu pareja mientras habla.
El uso del **“yo”** en lugar del **“tú”** es fundamental en la comunicación asertiva. Por ejemplo, en lugar de acusar a la pareja de no prestar atención, deberías decir: “Siento que a veces no se me escucha“, lo que fomenta un ambiente menos defensivo.
Enfrentando los desafíos juntos
La terapia de pareja no es un proceso fácil ni rápido. La mayoría de las veces, las parejas llegan con una historia cargada de conflictos y decepciones. La clave aquí es **la disposición** y el **compromiso** de ambos miembros para enfrentar estos desafíos. El terapeuta actuará como un guía, ayudando a la pareja a encontrar **soluciones** y nuevos caminos para fortalecer su relación.
Además, es importante reconocer que la terapia puede tratar diversas problemáticas más allá de la crisis, como la falta de **intimidad**, la llegada de los hijos o los problemas financieros. Estos son aspectos que pueden agudizar los problemas existentes si no se abordan adecuadamente.
El papel del terapeuta
El terapeuta no toma partido, sino que actúa como un facilitador que permite que ambos miembros de la pareja se expresen de manera **equilibrada**. Moysan menciona que “el objetivo es ayudar a que cada uno pueda ser oído y entender al otro sin que uno monopolice la conversación”. Por lo tanto, el proceso se centra en el crecimiento personal y la **empatía**.
El camino hacia adelante
El proceso de la terapia de pareja puede ser un viaje emocionalmente desafiante, pero a menudo resulta en un crecimiento profundo. Al practicar la **comunicación efectiva**, establecer límites saludables y fomentar la **empatía**, muchas parejas logran salir más fuertes y unidas. La clave está en la voluntad de trabajar juntos y el deseo de comprender **verdaderamente** al otro.
Concluyendo, la terapia de pareja no debe ser vista como un fracaso, sino como una inversión en una relación que puede renacer y fortalecerse. Si bien puede no ser una solución mágica, se convierte en un espacio valioso para la reflexión, la conexión y la sanación. Si sientes que tu relación podría beneficiarse de esta experiencia, no dudes en buscar ayuda profesional. El amor y la comprensión son habilidades que se pueden cultivar con el tiempo y esfuerzo.



