
La Amazonia Brasileña: Contradicciones en la Lucha contra el Cambio Climático
CARLOS FABAL / AFP
Una vista aérea de una zona degradada de la Amazonía, cerca del territorio indígena de Koatinemo en Pará, Brasil, el 12 de junio de 2025.
La Amazonía y su Rol Crucial
Con la COP30 comenzando el 10 de noviembre en Belém, Brasil se presenta como un actor clave en la lucha contra el cambio climático. Este país alberga el 60% de la Amazonía, un vasto ecosistema que abarca 5 millones de km² y se considera el “pulmón del planeta”, produciendo el 20% del oxígeno que respiramos.
A pesar de la pérdida de 490,000 km² de la selva entre 1985 y 2024, y del aumento de la deforestación durante la presidencia de Jair Bolsonaro, el gobierno de Lula ha detenido esta tendencia. Desde que asumió, la deforestación ha disminuido notablemente, alcanzando su nivel más bajo en once años con solo 5,796 km² deforestados entre agosto de 2024 y julio de 2025.
Resultados Positivos de la Gestión de Lula
Lula ha prometido erradicar la deforestación para 2030 y ha logrado una reducción del 16.7% en las emisiones de gases de efecto invernadero en 2024, un hecho que no ocurría desde 2009. La creación del nuevo Ministerio de Pueblos Indígenas y la legalización de 16 reservas indígenas son pasos esenciales en esta lucha, proporcionando protección a las tierras que son fundamentales para frenar la deforestación y los incendios.
Iniciativa Global para la Conservación
El gobierno brasileño también ha lanzado la Facilidad de Financiamiento de Bosques Tropicales (TFFF), una iniciativa para financiar la conservación de bosques en todo el mundo con un fondo proyectado de más de 100 mil millones de dólares. Esta sería una de las principales contribuciones de Brasil a la COP30.
Desafíos Persistentes
A pesar de los avances, las proyecciones para 2025 no son optimistas. Los desafíos económicos y las políticas contradictorias han generado preocupaciones sobre si Brasil podrá cumplir con sus compromisos climáticos.
Exploración Petrolera y sus Implicaciones
Uno de los temas más controvertidos en la agenda de Lula es su apoyo a la exploración petrolera en alta mar, una decisión que ha causado furia entre los ecologistas. La agencia de medio ambiente Ibama autorizó a Petrobras a comenzar la exploración en un bloque oceánico a 500 kilómetros de la desembocadura del Amazonas. Lula defiende que los ingresos del petróleo pueden ser canalizados hacia una transición energética, pero muchos ven esta medida como un obstáculo para las ambiciones climáticas del país.
Consecuencias de la Deforestación
En el último año, Brasil sufrió una de las peores olas de incendios forestales, exacerbada por una sequía vinculada al cambio climático. Según un informe de Greenpeace, los habitantes de la Amazonía respiran aire con niveles de partículas finas más altos que en grandes metrópolis como São Paulo y Pekín, lo que resalta las graves consecuencias de la deforestación y la mala gestión ambiental.
En conclusión, la Amazonía brasileña se encuentra en un estado crítico, reflejando las contradicciones de la lucha contra el cambio climático. Mientras el gobierno de Lula ha tomado pasos positivos, los desafíos continúan, y la protección de esta invaluable selva tropical requiere un compromiso y una acción decididos a largo plazo.




