Los peluches Labubu están causando sensación en todo el mundo, y esta popularidad ha atraído la atención no solo de fans, sino también de delincuentes. En julio, la policía de Shanghái desmanteló una red dedicada a la fabricación y venta de peluches Labubu falsificados, arrestando a ocho personas y confiscando 5,000 juguetes con un valor estimado de 1.7 millones de dólares.
Celebs and their Labubu’s (a thread 🧵)
Celebs can’t get enough of these fluffy creatures.
Forget designer handbags — Rihanna, Dua Lipa, and even David Beckham are now flexing Labubu dolls as the ultimate status symbol.
Here’s what’s going on 👇 pic.twitter.com/zJLcvQ36M7
— Labubu Fans (@labubufans) July 7, 2025
Estos encantadores peluches Labubu —que se asemejan a una mezcla entre un conejo y un monstruo— se han convertido en un fenómeno cultural que conquista no solo a los niños, sino también a muchas celebridades que los lucen como símbolo de estatus. Figuras destacadas como Rihanna y Dua Lipa han sido vistas con estos juguetitos adorables.
Producidos por Pop Mart, una empresa de juguetes con sede en Pekín, estos peluches se venden por aproximadamente 40 dólares y son lanzados en cantidades limitadas, lo que aumenta aún más su demanda.
Sin embargo, el fenómeno del Labubu no está exento de problemas. Las contrefacciones han invadido el mercado en línea, denominadas «Lafufus» por los usuarios de redes sociales. Estas imitaciones, que son producidas en su mayoría también en China, han inundado las plataformas digitales y han presentado un desafío significativo para la marca.
Un informe de un cliente insatisfecho
La operación en Shanghái fue desencadenada por el aviso de un cliente que compró una muñeca en línea que resultó ser una falsificación. Tras investigar, la policía descubrió una tienda online que no solo vendía peluches, sino también artículos como ventiladores y consolas de videojuegos, que servían como fachada para la venta de productos no auténticos.
Las autoridades llevaron a cabo una redada en un almacén, donde se arrestaron a ocho individuos y se confiscaron 5,000 juguetes, todos ellos con marcas comerciales falsificadas y sellos que intentaban marcar como originales.
El fenómeno del robo de los peluches Labubu también se ha visto en otros lugares, como en Singapur, donde una familia fue captada por cámaras de seguridad tratando de robar estos juguetes de una máquina atrapa peluches. Además, en los Estados Unidos, se reportó que delincuentes asaltaron una tienda en California llevándose varios Labubu junto con otros valiosos artículos.
La fascinación por los peluches Labubu ha crecido exponencialmente, atrayendo tanto a jóvenes como a adultos. Mientras que su popularidad se eleva, se abre un campo de oportunidades y también de desafíos en términos de seguridad y autenticidad. La situación actual en torno a los Labubu refleja la complejidad del comercio de productos culturales en un mundo interconectado, donde el deseo de poseer un artículo de moda puede derivar en acciones desesperadas. La historia de estos peluches encanta, pero también recuerda la necesidad de proteger la creatividad y el comercio justo en la industria del juguete.
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