
“Creepy Stories”, una película de terror muda protagonizada por Anita Berber y Conrad Veidt Foto: Getty Images
Por Oliver Ohman
2º día de la Berlinale. ¿Has ido al cine? Hoy otro pequeño relato de la historia de la ciudad cinematográfica de Berlín. Palabra clave cine mudo.
Siempre se dice que el cine primitivo era mudo. Pero eso no es del todo cierto. Antes de que el cine sonoro conquistara la pantalla a finales de la década de 1920, el público del cine sólo veía parpadear imágenes en movimiento. En la pantalla, los actores movían los labios pero no se podía escuchar lo que decían.
Para entender una acción, se mostraban textos cortos en subtítulos. Decía, por ejemplo, “¡No me dejes amor!” o “¡Aléjate de mí, cabrón!”.
Pero no poder escuchar las voces también tenía ventajas. Las películas se podían entender internacionalmente y no tenían que ser dobladas. Todo lo que tenía que hacer era traducir e intercambiar algunos subtítulos y una película de Asta Nielsen podría proyectarse en Berlín, Londres, Chicago, Moscú o Shanghái.
Tampoco había silencio en el cine. El pianista del cine rasgueó la película. También había “narradores de cine” que explicaban lo que había en la pantalla. Además, el cine era una diversión popular y había gritos e incluso aplausos.
Más sobre cine y cine en “Klappe! – History of the Film City Berlin” de Oliver Ohmann, publicado por Elsengold.
