Utilizando el **Imaging X-ray Polarimetry Explorer (IXPE)** de la NASA, los científicos han observado al agujero negro **IGR J17091-3624**, monitoreando su incremento y disminución del brillo.
Estos pulsos ocurren mientras el agujero negro se alimenta de materia de una estrella compañera cercana, calentando los gases en su disco de acreción y la corona ultra caliente que lo envuelve.
En abril, IXPE registró un sorprendente grado de polarización del 9.1 por ciento, mucho más alto de lo que predecían los modelos.
La polarización indica cuán alineadas están las ondas de luz X y este resultado sugiere una estructura o movimiento inusual en la corona del agujero negro.
La investigación de Melissa Ewing, líder del estudio de la Universidad de Newcastle, destaca: “El agujero negro IGR J17091-3624 es una fuente extraordinaria que se atenúa y brilla con la similitud de un latido del corazón, y el IXPE de la NASA nos permitió medir esta fuente única de una manera completamente nueva”.
Señales **X** inusuales
La corona es una región de plasma supercalentado y magnetizado cerca del agujero negro, alcanzando temperaturas de hasta 1.8 mil millones de grados Fahrenheit y produciendo algunos de los rayos X más brillantes del cielo.
Normalmente, un alto grado de polarización como este sugeriría que la corona se ve de forma lateral, perfectamente alineada con la Tierra, pero otras observaciones de IGR J17091-3624 no coinciden con ese escenario.
Para explicarlo, el estudio encontró que los rayos X emitidos por el plasma caliente alrededor del agujero negro, conocido como la corona, estaban mucho más alineados de lo esperado, con un grado de polarización del 9.1 por ciento.
Este inusualmente alto alineamiento desafía los modelos existentes, que predecían una polarización mucho más baja. Esto sugiere que la corona y el entorno circundante se comportan de maneras que los científicos aún no comprenden plenamente.
Posibles explicaciones
Los investigadores probaron dos modelos para explicar las lecturas extrañas. Uno propone que fuertes vientos de materia que se elevan desde el disco de acreción dispersan los rayos X, lo que incrementa la polarización.
El otro sugiere que la corona misma expulsa plasma a casi el 20 por ciento de la velocidad de la luz, con efectos relativistas que amplifican la señal observada. Ambos modelos reproducen las mediciones de IXPE sin requerir una vista perfectamente lateral.
Implicaciones para la investigación sobre agujeros negros
Los hallazgos, publicados el 27 de mayo en el Monthly Notices of the Royal Astronomical Society, subrayan cómo los agujeros negros continúan desafiando expectativas y revelando la complejidad de los entornos extremos que los rodean.
Las futuras observaciones de IGR J17091-3624 y sistemas similares podrían transformar la comprensión de los astrónomos acerca del crecimiento de los agujeros negros, la dinámica de la materia y la física fundamental que rige a estos gigantes cósmicos.
En resumen, el agujero negro IGR J17091-3624 representa una frontera intrigante para la investigación astronómica. Su comportamiento inusual no solo ha desafiado teorías existentes, sino que también abre nuevas vías para comprender fenómenos extremos en el universo. La continua exploración y observación de estos misterios cósmicos es crucial para profundizar en nuestro conocimiento sobre la formación y evolución del universo.

