
Además de su trabajo de recuperación para los padres benéficos, la princesa Laurentien tenía otra gran ambición: pensaba que podría resolver los problemas en el cuidado de los jóvenes. Los padres, cuidadores de niños y jóvenes afectados esperaban que el aura real suavizara el expediente de crisis con un informe definitivo. Pero las emociones se salieron tanto de control que hubo que contratar guardias de seguridad. Y ese informe no llega. Lee en esta reconstrucción cómo la princesa asumió ese otro trabajo. “Ella no sabía en lo que se estaba metiendo”.
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