
La etiqueta EPC de una vivienda cada vez es más importante. También por el precio de venta. Mientras que las viviendas consumidoras de energía con una mala etiqueta EPC bajan de precio, las viviendas con etiquetas energéticas A o B sólo se encarecen. “Las diferencias son cada vez más extremas”, afirman los agentes inmobiliarios. ¿Cómo ocurrió eso? ¿Y la tendencia se aplica a todo el país?
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