
Cuando saber leer e interpretar las situaciones vale más que un frío análisis: los casos de Roma, Atalanta y Lazio
Casi habían logrado convencernos. Para convencernos de que el mundo ha cambiado, cambiado tanto, que subordina -o más bien anula- el valor de la experiencia. Sí, porque desde hace años oímos hablar -para anunciar una revolución- de un proyecto juvenil. Desde hace años oímos hablar -para justificar un fracaso- de un proyecto juvenil. Como si el registro fuera un pasaporte al éxito y la gloria. Ahora bien, seamos claros: los jóvenes representan una enorme inversión y, a menudo, son un trampolín para nuevas ideas. Siempre que, como ocurre con los menos jóvenes, también respeten el parámetro de calidad. Cualidades que se derivan del conocimiento, que nadie podrá jamás sustituir, por ejemplo, con algoritmos. Porque un análisis en frío puede ayudarte a elegir, en función de las características, pero luego esas nociones impalpables que surgen del día a día también cuentan en el fútbol. Y la vida cotidiana, en el sentido de la búsqueda constante de mejora, está sin duda en la base de las “noticias” más significativas de esta temporada.



