Los datos de Eurostat revelan que el alza se debió principalmente a los costos crecientes de alimentos no procesados y servicios, que han compensado los precios bajos de la energía. Este fenómeno resalta una tendencia inquietante que podría influir en las decisiones de política monetaria del BCE.
FEBRERO: UN MES DE PREOCUPACIONES
Diego Iscaro, analista de S&P Global Market Intelligence, señala que las cifras de inflación de febrero “no son buenas noticias”. Agrega que el aumento en los precios del petróleo y gas, las interrupciones en la cadena de suministro y la debilidad del euro contribuyen a este clima inflacionario. Las empresas de combustibles tienden a transferir los costos crecientes a los consumidores en un corto período, lo que sugiere que los impactos en los precios podrían ser inmediatos si el conflicto persiste.
IMPACTO DE LOS PRECIOS DEL PETRÓLEO
Según JP Morgan, un incremento del 10% en los precios del petróleo Brent podría aumentar la inflación general en 0.11 puntos porcentuales en un plazo de tres meses. Tomando en cuenta el reciente aumento de los precios de la energía, se estima que este podría elevar la inflación en aproximadamente 0.2 puntos si los precios se estabilizan a su nivel actual.
A pesar de que se proyecta que la inflación se mantenga por debajo del objetivo del 2% del BCE hasta 2026 y 2027, un aumento más significativo podría no ejercer presión inmediata sobre la institución para elevar las tasas de interés. Esto se debe a que las políticas monetarias suelen tener efectos a largo plazo, y pueden no resolver los problemas de precios inmediatos.
RIESGOS AUMENTANDO CON EL CONFLICTO
Los economistas están alertando sobre claros riesgos al alza, especialmente si el conflicto en Oriente Medio se prolonga. “Si el conflicto continúa unas semanas más, podemos esperar que la inflación rebote en el rango del 2% medio”, comenta Bert Colijn, economista de ING. Si prolongados disturbios en el suministro de energía se materializan, es probable que la incertidumbre en torno a la inflación se intensifique.
LA RESPUESTA DEL BCE
Los mercados financieros no prevén cambios inminentes en la tasa de depósito del BCE, aunque existe una posibilidad de hasta un 50% de un aumento en la tasa hacia finales de año. A diferencia de 2022, cuando el BCE tardó en reconocer el aumento de inflación y tuvo que actuar bruscamente, la situación actual lo mantiene en alerta.
Con la inflación doméstica por encima del objetivo durante años y una caída anterior en los precios del petróleo como única razón para regresar a niveles aceptables, el BCE podría optar por permanecer inactivo ante un aumento considerado como temporal. No obstante, si las expectativas a largo plazo o los comportamientos en la fijación de salarios cambiaron de manera significativa, la acción sería inmediata.
La próxima reunión del BCE está programada para el 19 de marzo, y un cambio de política no es probable en el corto plazo, ya que la institución suele actuar solo ante cambios persistentes en las condiciones financieras.
