
Cuando los terroristas de Hamás secuestraron a Mia Leimberg, de 17 años, y a su madre Gabriella, de 59, pensaron que la adolescente llevaba un animal de peluche. Hasta que de repente la mascota se movió y los secuestradores se dieron cuenta de que también habían tomado como rehén a un amigo de cuatro patas. Así acabó Bella en los túneles de Hamás junto a su dueño. Fueron fuente de apoyo mutuo durante 53 días. Mia cuidaba a Bella como una leona. Y viceversa. Se salvan la vida unos a otros.
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