La **FIFA** n’intervient pas. El organismo que regula el **fútbol** internacional ha hecho un llamado a la «**paz**» en Gaza, aunque su presidente, **Gianni Infantino**, ha afirmado que no puede resolver los problemas **geopolíticos**. En medio de crecientes solicitudes para suspender la Federación **israelí**, Infantino se ha mantenido al margen, argumentando que el **fútbol** debe promover la unidad y no involucrarse en controversias políticas.
Durante la apertura de una reunión reciente del consejo de la FIFA, Infantino destacó la situación en Gaza y enfatizó que el deporte tiene el poder de «**reunir** a las personas en un mundo dividido». Según un comunicado emitido por la organización, el **fútbol** debe ser un vehículo para transmitir un «mensaje de paz y unidad», un enfoque que ha generado críticas en ciertos círculos.
El presidente de la FIFA ha subrayado que aunque la organización no puede resolver conflictos geopolíticos, sí tiene el deber de promover el **fútbol** globalmente y emplear sus **valores** como herramientas **unificadoras**, **educativas**, **culturales** y **humanitarias**. Sin embargo, este posicionamiento ha provocado un intenso debate sobre el papel del deporte en situaciones de crisis.
La Noruega reclama sanciones
El comunicado de la FIFA no menciona a **Israel** ni su federación, a pesar de que están creciendo las demandas para restringir su participación en competiciones **internacionales** durante la actual campaña de clasificación para el **Mundial 2026**. Tres expertos independientes de la **ONU** han instado a la FIFA y a la UEFA a suspender a Israel, argumentando que el **genocidio** en Gaza debe ser considerado y que las **instancias deportivas** no deben ignorar las serias violaciones de los **derechos humanos**.
De hecho, el viernes pasado, la presidenta de la federación **noruega**, **Lise Klaveness**, cuyo equipo masculino tiene programado un encuentro contra Israel el 11 de octubre, afirmó estar trabajando para que Israel sea **sancionado**. Ella dijo en un **podcast** noruego: «Personalmente, creo que si Rusia está excluida, Israel también debería serlo», haciendo eco del sentimiento de muchos que ven la desigualdad en la aplicación de sanciones por parte de la FIFA.
Apenas unos días después del inicio de la invasión de **Ucrania** en febrero de 2022, tanto la **UEFA** como la FIFA decidieron excluir a los equipos rusos de todas las **competencias internacionales**, una **sanción** que se mantiene vigente hasta el día de hoy. Esta acción ha llevado a muchos a preguntarse por qué no se aplica un trato similar a Israel, especialmente en el contexto de su actual participación en el fútbol internacional.
La voz del deporte ante la crisis
El debate sobre la relación entre el **deporte** y las cuestiones políticas es tan viejo como el propio **fútbol**. La FIFA, como gigante del fútbol mundial, se enfrenta a un dilema: actuar como un ente unificador o intervenir en una pletórica esfera política que desafía su misión. La voz del deporte, especialmente en situaciones de conflicto, pesa enormemente y puede influir en la percepción global.
Con la creciente presión de numerosas organizaciones y figuras públicas, se vuelve cada vez más complicado para la FIFA mantenerse al margen y evitar la discusión. La respuesta de la FIFA a estos llamados podría ser un indicativo de cómo abordará los conflictos en el futuro y la forma en que el **deporte** puede ser una fuerza tanto para la **unidad** como para la **división**.
El papel del fútbol en medio de tensiones políticas es un tema complejo. La posición de la FIFA muestra la dificultad de navegar un entorno donde las expectativas y las realidades no siempre se alinean. A medida que se desarrollan estos acontecimientos, quedará por ver cómo se responde a las crecientes peticiones de acción, y si efectivamente el fútbol podrá cumplir su legado de promover la paz y la unidad en un mundo cada vez más fraccionado.
