
Este verano fue la televisión conmovedora: el maratonista olímpico Michael Somers (29), que cruzó la línea en París e intentó llamar a su padre con el teléfono del periodista de Sporza Maarten Vangramberen. Pero lo que nadie sabía en ese momento, ahora nos lo cuenta Somers: su padre Ludo (60) era terminal y moriría tres días después del milagroso puesto 22 de su hijo. “Fue papá quien quería que realmente lo intentara en París”.
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