
Los contratos de los jugadores están llenos de cláusulas absurdas y cualquier cosa puede pasar durante la negociación. Incluso obtener una bonificación increíble por algo tan simple como… ¡no llevar botas de un determinado color!
Los contratos de los jugadores están llenos de cláusulas absurdas. Los hay (como el padre de Kean) que siguen pidiendo dos tractores a la Juventus para la renovación de su hijo, los que se les ha negado la posibilidad de participar en un vuelo espacial (el exjugador de la Fiorentina Stefan Schwarz), los que han exigido la posibilidad de ir a bailar un par de veces a la semana (obviamente, Ronaldinho cuando estaba en México) e incluso estar exento de entrenamientos y partidos en caso de conciertos de sus cantantes favoritos (el uruguayo Santiago “Bigote” López, que simplemente no podía No dejo de asistir a las actuaciones de Los Redondo o El Indio). Entonces, cualquier cosa puede pasar al negociar.
La llegada al Betis
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Incluso poder marcar una bonificación bastante loca por algo tan simple como… no usar botas de cierto color. El protagonista de esta historia es Rafa Van der Vaart, un talento holandés que nunca ha llegado a expresarse del todo, que tras una carrera en equipos de primer nivel como el Ajax, el Real Madrid o el Tottenham, llegó en un momento al Betis Sevilla, habiendo Acabo de regresar a la Liga. como el dice theversed.com, el club andaluz hizo todo lo posible para asegurar el rendimiento del holandés, pero tenía una preocupación especial. Van der Vaart siempre ha cambiado las botas con bastante frecuencia, alternando entre una serie de colores. Y el Betis quiso evitar verle sobre el césped con botas rojas.
1,6 millones en nueve partidos
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¿Porque? Sencillo, porque el rojo es el color del Sevilla, el acérrimo rival de los verdiblancos. Por tanto, la imposición estaba escrita en el contrato, pero Van der Vaart obtuvo unas condiciones muy ventajosas para cumplirla: una bonificación mensual de casi 150.000 euros. Y teniendo en cuenta que el contrato (que iba a ser de tres años) al final duró desde junio de 2015 hasta agosto de 2016, cuando el futbolista fue vendido al Midtjylland danés, al final el mediapunta se encontró con 1,6 millones de euros en su cuenta. cuenta bancaria en euros simplemente por no llevar zapatos rojos. Un golpe nada desdeñable, teniendo en cuenta que al final fueron muy pocas las apariciones del Betis: apenas nueve, sin siquiera marcar nunca. En resumen, un verdadero negocio. ¡Al menos para él!
20 de noviembre – 14.59 h
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