
ROMAIN PERROCHEAU / AFP
Impact devastador de la canicule en la fauna y flora
La reciente ola de calor que ha asolado diversas regiones no solo afecta a los seres humanos, sino que su impacto en las especies animales y vegetales es igualmente preocupante. Las temperaturas extremas provocan un estrés fisiológico considerable en las plantas, como señala Jonathan Lenoir, investigador en ecología, lo que pone en riesgo la biodiversidad y la agricultura en el presente y futuro.
Efectos sobre las plantas
Las especies vegetales menos adaptadas a temperaturas elevadas se enfrentan a un fuerte estrés. Mientras que algunas plantas mediterráneas pueden manejar las altas temperaturas reteniendo agua, los árboles de bosques templados no reaccionan de la misma manera. Estos árboles utilizan la fotosíntesis para regular su temperatura, absorbiendo agua del suelo. Sin embargo, cuando el suelo se seca, la planta puede optar por no transpirar, lo que a su vez aumenta su vulnerabilidad al calor extremo, causando daños como quemaduras en las hojas.
El efecto «sèche-cheveux»
El fenómeno conocido como “efecto sèche-cheveux” se presenta cuando la falta de agua impide la transpiración, convirtiendo a los árboles en fuentes de calor. Esto no solo afecta a la temperatura específica de las plantas, sino que también reduce la “climatización natural” de los entornos urbanos y forestales, generando microclimas adversos.
Consecuencias para la agricultura
La agricultura no escapa a las repercusiones de la ola de calor. Según Iñaki Garcia de Cortazar-Atauri, agrónomo del INRAE, las temperaturas actuales son significativamente más altas de lo habitual, lo que interfiere en el ciclo de las cosechas. Algunas variedades de grano, como el trigo y la cebada, pueden experimentar una maduración adelantada, mientras que las especies frutales que aún están en floración podrían enfrentar daños en la calidad del producto final.
Animales y el reto de la supervivencia
La ola de calor también afecta gravemente a las especies animales. David Renaudeau, zootecnista, destaca que los animales, al igual que los humanos, tienen dificultades para recuperarse en las noches calurosas. Esto reduce la producción de productos animales, como la carne y los lácteos, y afecta la calidad de los mismos. Para los animales en confinamiento, como cerdos y aves, la falta de ventilación puede incrementar su riesgo de mortalidad.
Riesgos para la fauna salvaje y doméstica
Las especies salvajes también están en peligro. Se anticipan grandes pérdidas en la población avícola, especialmente en aquellas que nidifican en zonas urbanas. La situación tampoco es mejor para los animales domésticos; se recomienda a los propietarios que no dejen a sus mascotas expuestas al calor intenso y aseguren una correcta hidratación.
Conclusión
La ola de calor actual representa un desafío sin precedentes para la fauna y la flora. Si bien algunas especies pueden sobrevivir, muchas están en riesgo inminente, lo que podría significar un cambio drástico en los ecosistemas y la agricultura. Proteger la biodiversidad y minimizar los efectos de estas condiciones climáticas extremas es crucial para el futuro de nuestro planeta.



