
En 2022, los últimos hogares cambiaron a la nueva bolsa azul. A diferencia del pasado, también se permiten cosas como mantequeras, potes de yogur y envolturas de plástico. La expansión, que se ha ido implementando lentamente desde 2018, está dando sus frutos. En 2022 se recolectó una media de 22,8 kilogramos de PMD por habitante. Eso es casi ocho kilogramos más que en 2008, cuando solo se recolectaron 14,9 kilogramos.
Fost Plus, la organización encargada del reciclaje de PMD, cartón y vidrio, informa que se reciclaron casi 90.000 toneladas extra de material gracias a la expansión de la bolsa azul. El porcentaje de reciclaje de plástico aumentó del 52 al 61 por ciento. “El retorno está perfectamente en línea con las expectativas, y eso en el primer año que el sistema está completamente operativo”, dice el director gerente Wim Geens.
Desde que el gobierno flamenco dio luz verde a la introducción de un depósito sobre las botellas y latas de plástico, Fost Plus ha sido una voz importante en el debate. Frente a un sistema de recogida tradicional, como en otros países, Fost Plus, entre otros, apuesta por un sistema digital. Además, los paquetes reciben un código que debe escanearse antes de colocarlos en la bolsa azul. Los críticos cuestionan la viabilidad del sistema.
¿El éxito de la bolsa azul ahora aumenta la posibilidad de depósitos digitales? No, dice el gabinete del ministro flamenco de Medio Ambiente, Zuhal Demir (N-VA). “Según lo acordado, el sistema digital primero tendrá que probarse a sí mismo”. A finales de este año se lanzarán tres proyectos piloto.


