
El aeropuerto de Bruselas debe solicitar un nuevo permiso ambiental para el verano. El tráfico aéreo es imposible sin él. Pero el permiso está amenazado porque el gobierno flamenco aún no tiene un acuerdo vinculante sobre el nitrógeno. Tanto Zuhal Demir como el propio aeropuerto dan la voz de alarma, pero Open VLD y CD&V ven en ello una estrategia política, escriben hoy los diarios Mediahuis.
ttn-es-3
