
En mayo de 2018, el Eintracht Frankfurt celebró uno de los mayores éxitos de la historia reciente del club: los hessianos ganaron sorprendentemente por 3-1 al entonces casi abrumador FC Bayern en la final de la Copa DFB. Niko Kovac estaba entonces al margen de la SGE y recurrió a una receta sencilla pero muy eficaz para sorprender a los campeones récord.

