Nouveau rebondissement para el grupo Kneecap. Después de un concierto contestado en Rock en Seine, marcado por llamamientos al boicot, el retiro de las subvenciones regionales y locales y una acción contundente llevada a cabo por el colectivo «Nous Vivrons», el trío norirlandés, señalado por sus posiciones controvertidas, anunció este lunes en su cuenta de Instagram la anulación de su gira americana prevista para octubre.
La razón de esta anulación? El proceso judicial en curso que involucra a Mo Farah, uno de los raperos del trío. Este último enfrenta acusaciones por infracción terrorista, después de haber alzado la bandera de la organización libanesa Hezbollah y gritado «¡Allez le Hamas, allez le Hezbollah!» durante una presentación en noviembre de 2024. En otro espectáculo, uno de los raperos había instado a actuar contra el partido conservador británico, clamando: «Un buen Tory es un Tory muerto. ¡Maten a su diputado!
El grupo ya había negado los hechos, denunciando que una video había sido sacado de contexto y que la decisión era puramente política. Sin embargo, Mo Farah deberá enfrentar nuevamente al tribunal londinense el 26 de septiembre, a pocos días de su gira americana y sus 15 fechas.
«Una caza de brujas»
Una fecha judicial que el trío lamenta profundamente en Instagram, señalando que se trata de «una caza de brujas provocada por el gobierno británico». A pesar de la anulación de estas 15 fechas, Kneecap ha prometido a sus fans americanos algo «muy especial la semana próxima para que aún podamos mantener el contacto con todos ustedes en octubre».
Por otro lado, no habrá cambios para la gira francesa, prevista para septiembre y noviembre. Las cuatro fechas en el Trianon y en el Élysée Montmartre se mantienen confirmadas.
Desde el inicio de las dificultades judiciales que enfrenta el trío, conocido por sus posiciones pro-palestinas y anticolonialistas, numerosos representantes conservadores de varios países han estado militando para prohibir el acceso de este grupo a ciertos eventos culturales.
Un trío en la mira de los representantes conservadores
En el Reino Unido, diputados conservadores intentaron hacer anular la presentación de Kneecap en el prestigioso festival de Glastonbury. Sin embargo, su esfuerzo fue infructuoso, ya que el trío pudo presentarse y continuó haciendo declaraciones polemicas: «Fuck Keir Starmer» (el Primer Ministro) y «Free, free Palestine».
Lo mismo ocurrió en Francia, donde la presidenta de la región Île-de-France, Valérie Pécresse, y el alcalde de Saint-Cloud, Éric Berdoati, retiraron sus subvenciones a raíz de la participación del grupo irlandés en el festival Rock en Seine. No obstante, esto no tuvo consecuencias, ya que Kneecap pudo presentarse en el parque de Saint-Cloud.
Sin embargo, en Hungría, el trío sí vio prohibido un concierto que debía realizarse en julio.
La situación de Kneecap refleja no solo la complicada relación entre el arte y la política, sino también cómo las posturas de los artistas pueden generar controversia en diferentes contextos culturales. A medida que la discusión continúa, la atención se centrará en cómo estos cambios afectan a sus seguidores y en la repercusión que las decisiones políticas tienen en el mundo de la música.
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