
Evacuaciones en Juneau ante la amenaza inminente
Las autoridades de Juneau, la capital de Alaska, están instando a algunos residentes a evacuar debido a una amenaza anual que se ha convertido en un fenómeno cada vez más destructivo: un masivo desbordamiento glacial del Glaciar Mendenhall. Este evento podría establecer un nuevo récord de inundación en la región, superando los daños causados en los desbordamientos de los años anteriores.
Después de varios días de advertencias, el Servicio Meteorológico Nacional confirmó el martes (12 de agosto) que el agua de lluvia y el deshielo de nieve de una vasta cuenca represada por el hielo comenzaron a fluir hacia el río Mendenhall. Se espera que el pico de esta inundación ocurra el miércoles por la tarde, con pronósticos que sugieren que los niveles del agua podrían alcanzar entre 16.3 y 16.8 pies, cifras que superan las inundaciones devastadoras de 2023 y 2024.
Aviso de evacuación y preocupaciones locales
La ciudad ha aconsejado a las personas en la zona de inundación que abandonen sus hogares como medida de precaución. Algunos ciudadanos han seguido estas recomendaciones, mientras que otros optan por quedarse. Un residente, conocido como Hatch, quien elevó su hogar aproximadamente un metro después de que las aguas inundaron su piso en 2023, expresó su preocupación por las barreras temporales contra inundaciones. “Si el agua supera las barreras y fluye hacia abajo, básicamente nos convertimos en una bañera”, comentó.
Una amenaza impulsada por el cambio climático
Las inundaciones que enfrenta Juneau son resultado de un fenómeno conocido como inundación por desbordamiento de lago glacial. Desde 2011, el retroceso de un glaciar más pequeño cerca del Mendenhall ha dejado detrás una cuenca que se llena cada primavera y verano. Cuando la presión del agua se vuelve demasiado alta, el agua se desborda bajo o alrededor de la presa de hielo formada por el Glaciar Mendenhall, fluyendo hacia el Lago Mendenhall y luego hacia el río.
Estos eventos han aumentado su destructividad en años recientes. El río alcanzó una altura de 15.99 pies en agosto pasado, dañando casi 300 hogares. Los investigadores estiman que un gran desbordamiento puede liberar hasta 15 mil millones de galones de agua, suficiente para llenar casi 23,000 piscinas olímpicas. Para poner esto en perspectiva, durante la inundación del año pasado, la tasa de flujo del río fue aproximadamente la mitad de la de las Cataratas del Niágara.
Medidas de prevención y escepticismo comunitario
En anticipación a la temporada de inundaciones de este año, agencias locales, estatales, federales y tribales han instalado un sistema temporal de levas a lo largo de 2.5 millas de la ribera del río. Las 10,000 barreras de Hesco, gigantescos contenedores llenos de arena, están diseñadas para proteger a más de 460 propiedades durante un evento de inundación de hasta 18 pies. Sin embargo, algunos residentes son escépticos: “Si el agua excede las predicciones o se filtra a través de ellas, eso podría atraparnos”, dijo Hatch, indicando que los daños a la propiedad podrían ser aún peores en ese escenario.
Las soluciones a largo plazo aún están a años de distancia. El Cuerpo de Ingenieros del Ejército de EE. UU. está en las primeras etapas de estudio de opciones como levas permanentes. Investigadores de la Universidad de Alaska Southeast y del Centro de Ciencia de Adaptación Climática de Alaska advierten que tales inundaciones podrían continuar durante otros 25 a 60 años, siempre que el Glaciar Mendenhall siga siendo una presa efectiva de hielo.
Un equilibrio entre el turismo y el peligro
Para Juneau, con una población de aproximadamente 30,000 habitantes, el Glaciar Mendenhall es tanto un atractivo turístico icónico como un peligro recurrente. Muchas casas en el Valle Mendenhall se encuentran a pocas millas del glaciar y del lago, muchas de ellas a lo largo de los ríos ahora amenazados. La ciudad ha soportado años sucesivos de inundaciones récord, con daños que ascienden a decenas de millones de dólares. En este contexto, es evidente que las autoridades enfrentan el difícil equilibrio entre proteger a los residentes y mantener el atractivo turístico que tanto beneficia a la economía local.
En conclusión, la situación en Juneau nos recuerda la urgencia de planear estrategias más efectivas ante los desafíos cada vez más complejos que presenta el cambio climático, así como la necesidad de una conciencia comunitaria sobre los riesgos que enfrentan. La preparación y la acción son esenciales para salvaguardar tanto a los habitantes de la zona como a su entorno natural.

