En los últimos años, el **dispositivo de retiro progresivo** ha sido objeto de críticas y desinterés entre los empleados. No obstante, en 2024 se espera que 31,368 pensionados se beneficien de este programa. Esta cifra, aunque significativa, representa solo una pequeña fracción de los **15,4 millones** de afiliados al régimen general de pensiones. A partir del 1 de septiembre, se introducirán cambios para hacerlo más atractivo. Uno de los principales cambios es que se establece una nueva **edad mínima** de 60 años para trabajar a tiempo parcial mientras se recibe una parte de la pensión (tanto de la pensión base como de la complementaria), sin importar el año de nacimiento de los asegurados.
Previamente, el acceso a este tipo de **prejubilación** dependía del año en que nació el solicitante y requería tener al menos 62 años. Este avance se realizó en el marco del **acuerdo interprofesional** firmado el 14 de noviembre de 2024. Este cambio es aplicable a todos: trabajadores del sector privado, funcionarios, funcionarios públicos, así como a trabajadores independientes y profesionales liberales. La única condición para acceder es haber aportado, al menos, **150 trimestres** a la seguridad social, independientemente del régimen en el que se encuentren.
Sin embargo, surge la pregunta: ¿este instrumento de transición hacia la jubilación realmente encontrará su público? La reforma busca disminuir varios de los **obstáculos** que han limitado su uso. En primer lugar, se especifica que el empleador no podrá rechazar una solicitud de retira sin una **justificación válida**. Tendrá que presentar una razón legítima, como la desorganización del servicio o la imposibilidad de reemplazo, para oponerse a la solicitud. Además, si el empleador no responde dentro de un plazo de dos meses, se considerará que ha dado su consentimiento implícito.
Una prima de salida que oscila entre 7,500 euros y 10,000 euros
Uno de los principales temores que ha alejado a los solicitantes del retiro progresivo ha sido la **pérdida de ingresos**. La transición a un empleo a tiempo parcial podría resultar en una caída significativa de los ingresos, a menos que el beneficiario ya estuviera trabajando a tiempo parcial y simplemente se incluya en el programa (sin necesidad de reducir su carga laboral). Para aquellos que pasen de un empleo a tiempo completo a uno a tiempo parcial, el subsidio de pensión (que alcanza un 50 % de la jubilación para aquellos que trabajan a media jornada y un 25 % para aquellos que trabajan al 75 % del tiempo completo) generalmente no compensa completamente la reducción de salario.
La reforma también permite anticipar el pago de una **prima de salida** que se destinará a complementar los ingresos durante la transición. El monto de esta prima dependerá de los ingresos del trabajador. En general, se establece que equivaldrá a un cuarto del salario mensual por cada año de antigüedad durante los primeros **diez años**, para luego aumentar a un tercio del salario mensual a partir del undécimo año. Como regla general, el beneficio máximo oscila entre **7,500 y 10,000 euros**. Además, esta prima podrá pagarse de forma mensual, siempre que exista un **acuerdo empresarial** que lo contemple.
Sin embargo, un obstáculo importante que no aborda la reforma es cómo pasar a tiempo parcial afecta el **nivel de cotización** para la jubilación, especialmente para la pensión complementaria. Las **cotizaciones** deducidas (que generan derechos) se reducen a la mitad cuando se trabaja a media jornada o menos, lo que impacta de manera directa el monto final de la pensión complementaria que se perciba al final de la carrera laboral.
Para obtener más información sobre la posible fecha de activación, el monto de las pensiones y otros detalles, puedes realizar una **simulación personalizada** a través de tu cuenta de jubilación.
La reforma del dispositivo de retiro progresivo busca ofrecer un camino más accesible hacia la jubilación, eliminando barreras y asegurando que más trabajadores puedan beneficiarse de una transición más suave. Sin embargo, aún quedan desafíos por resolver, en particular en torno a las implicaciones de la reducción de horas en las cotizaciones de pensiones. Esto subraya la necesidad de seguir evaluando y adaptando este sistema para garantizar su efectividad y atractivo para los empleados que se acercan a la jubilación.


