
La locura en el mercado inmobiliario está elevando los precios a niveles récord. Cuanto más profundos sean los bolsillos, mayores serán las posibilidades de encontrar una casa. Pero no siempre. Hay vendedores que no apuestan por la oferta más alta y se dejan llevar por el factor buena voluntad, como Jeroen Ouendag. “Inmediatamente tienes la sensación: con esto le estoy haciendo un favor a alguien”.
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