
GABRIEL BOUYS / AFP
Jeremstar, aquí frente a las arenas de Nîmes, fue puesto en libertad por el tribunal.
Relajación de Jeremstar tras su presencia en la corrida
Jeremstar, conocido por su activismo en defensa de los animales y su carisma en redes sociales, fue exonerado el 9 de junio por el tribunal correccional de Nîmes. Su nombre verdadero, Jérémy Gisclon, se vio envuelto en una controversia cuando irrumpió en una corrida con la intención de criticar este tipo de espectáculos.
El objetivo de la protesta
La irrupción de Jeremstar en el evento taurino no fue solo un acto impulsivo. Con más de 2.5 millones de seguidores, su presencia en las arenas estaba destinada a llamar la atención sobre la brutalidad de la tauromaquia. Este acto, acompañado por otros cuatro activistas, fue respaldado por una pancarta con el mensaje “F*CK la CORRIDA” en septiembre de 2025.
Declarações del Tribunal
La presidenta del tribunal, Anne-Carine David, argumentó que “la actividad de corrida no puede considerarse deporte y, por lo tanto, las arenas no constituyen un recinto deportivo. En estas condiciones, los delitos no están constituidos”.
¿Qué implica esta decisión?
La no calificación de la corrida como deporte fue crucial para la excarcelación de Jeremstar y los otros activistas. Originalmente, enfrentaban cargos por “entrada ilegal en un recinto deportivo y alteración del desarrollo de la competición”, lo que podía acarrear hasta un año de prisión. El tribunal, sin embargo, determinó que no se podían considerar culpables bajo dicho cargo.
Contexto de la tauromaquia en Francia
La corrida continúa siendo un tema polarizador en Francia, donde la lucha por los derechos de los animales se confronta con tradiciones culturales arraigadas. Mientras algunos defienden la corrida como un arte, otros la ven como un acto de crueldad hacia los toros. Jeremstar, a menudo crítico de estas prácticas, utiliza su influencia para abogar por una mayor conciencia sobre la defensa animal.
Perspectiva del Ministerio Público
Durante el juicio, el representante del ministerio público clasificó la corrida como una “competición contra un toro y entre toreros”, resaltando el “afrontamiento” y el “ritual de muerte”. A pesar de estos argumentos, el tribunal desestimó esta perspectiva, sentencia que refuerza el debate sobre la naturaleza de la tauromaquia.
Conclusión
El caso de Jeremstar resalta la creciente tensión entre tradiciones culturales y los derechos de los animales en la sociedad moderna. Su relajación no solo marca un triunfo para él y los activistas, sino que también abre la puerta a futuras discusiones sobre la legalidad y moralidad de prácticas como la corrida.



