
Japón emprende una búsqueda de tierras raras para reducir su dependencia de China
La misión del Chikyu
Un buque de minería japonés, el Chikyu, zarpó el pasado lunes rumbo a un remoto atolón de coral, donde se llevará a cabo una misión de un mes enfocada en explorar sedimentos ricos en tierras raras. Este esfuerzo se enmarca en el objetivo de Tokio de reducir su dependencia de China en la provisión de minerales críticos, justo en un momento en que Pekín ha comenzado a restringir las exportaciones.
Contexto geopolítico
La dependencia de Japón de los minerales esenciales para la producción de vehículos, smartphones y equipo militar ha cobrado urgencia, sobre todo en medio de tensiones diplomáticas con Beijing. La situación se ha complicado tras el anuncio de China de prohibir la exportación de ciertos materiales con doble uso, dirigidos a las fuerzas armadas japonesas, lo que incluye minerales clave.
La reducción de la dependencia
Desde 2010, Japón ha trabajado para disminuir su dependencia de China en la producción de tierras raras, pasando de un 90% a un 60%. Esto se ha logrado a través de iniciativas como la colaboración del grupo comercial Sojitz con la empresa australiana Lynas Rare Earths y el fomento del reciclaje y la fabricación que minimizan el uso de estos minerales.
La iniciativa de Minamitori
El proyecto en la isla Minamitori es el primero destinado a la extracción nacional de tierras raras. Según Shoichi Ishii, líder del proyecto respaldado por el gobierno, “una de nuestras misiones es construir una cadena de suministro de tierras raras producidas localmente para garantizar un suministro estable de minerales esenciales”.
Desafíos en el camino
A pesar de los esfuerzos, expertos como Takahide Kiuchi, economista ejecutivo del Instituto de Investigación Nomura, advierten que la transición no será fácil. La industria automotriz japonesa, en particular, sigue dependiendo en gran medida de las tierras raras pesadas, vitales para los motores de vehículos eléctricos y híbridos.
Proyectos a largo plazo
Desde la crisis de 2010, Japón ha acumulado reservas de tierras raras, aunque no divulga volúmenes específicos. La industria del minería, representada en diversas reuniones recientes, se muestra más preparada para enfrentar potenciales interrupciones, señalando los esfuerzos de diversificación y acopio.
Kazumi Nishikawa, director del Ministerio de Comercio, enfatiza la necesidad de seguir recordando a las empresas la importancia de diversificar sus cadenas de suministro para evitar una repetición de crisis pasadas.
Futuro incierto
El ala del gobierno ha invertido 40 mil millones de yenes (aproximadamente 250 millones de dólares) en el proyecto de Minamitori, pero aún no se han revelado estimaciones de reservas ni metas de producción. Si se establece que la minería de sedimentos marinos puede ser viable económicamente, se llevarían a cabo pruebas a gran escala en febrero de 2027.
Vigilancia china
Las acciones de China han llamado la atención, con flotas navales chinas observando de cerca el desarrollo del Chikyu. Ishii expresó su inquietud por estos movimientos intimidantes, mientras que Beijing hizo hincapié en que sus actividades están dentro del marco del derecho internacional, instando a Japón a no sobredimensionar las amenazas.
Conclusión
La búsqueda de nuevas fuentes de tierras raras por parte de Japón es un paso significativo hacia la autonomía en su suministro de minerales críticos. Aunque el camino está lleno de desafíos, los esfuerzos para fortalecer la seguridad económica y reducir la dependencia de China podrían tener un impacto duradero en la industria japonesa.
