Joan Capdevila y su lucha por asistir a la final
La expectación es máxima en el MetLife Stadium, donde este domingo se llevará a cabo la final de la Copa del Mundo. Con dieciséis años desde que la selección española levantara su primer título, muchos campeones de aquella gloriosa era están ansiosos por volver a reunirse en Nueva York. Si bien figuras como Carles Puyol, Sergio Ramos e Iker Casillas ya han confirmado su presencia, un compañero destacado podría perderse este importante evento: Joan Capdevila, exdefensor de la selección.
Un contratiempo inesperado
La noticia del rechazo de su ESTA, la autorización de viaje necesaria para ingresar a los Estados Unidos, dejó a Capdevila devastado. Este viernes por la noche, el campeón del mundo no dudó en acudir a las redes sociales para hacer un llamado desesperado. “Necesito ayuda, me han informado que no puedo asistir a la final con mis hijos, porque mi solicitud de autorización de viaje ha sido rechazada”, compartió en su cuenta de X (anteriormente Twitter).
«¿Alguien puede ayudarme?»
Con el partido entre España y Argentina programado para el domingo a las 21 horas, el tiempo se vuelve un factor crucial. La situación de Capdevila es especialmente compleja, ya que el motivo de la negación se debe a que, según informa, jugó un partido en Irán hace diez años. “Me rechazaron porque estuve en Irán en 2016”, explicó. Según las normas estadounidenses, cualquier persona que haya viajado a Irán puede enfrentar complicaciones al intentar entrar al país.
Un llamado a la acción
Desesperado, Capdevila se preguntaba cómo en pleno siglo XXI, alguien que solo quiere disfrutar de un evento deportivo se vea impedido de hacerlo. “No puedo creer que haya llegado a este punto, quiero animar a mis compañeros de 2010 y apoyar a nuestro equipo”, imploró.
Esperanza en medio de la adversidad
La situación de Capdevila ha captado la atención de muchos, incluyendo a Javier Negre, un conocido periodista español y fundador del medio “Estado de Alarma”, quien se ha comprometido a buscar una solución. Sin embargo, el tiempo se agota, y Capdevila tiene poco menos de 48 horas para poder resolver su impasse y volar hacia América del Norte.
Esta historia no solo resalta la lucha de un atleta por asistir a un evento significativo, sino que también pone de relieve las complicaciones que surgen en el viaje internacional debido a restricciones de visados. A medida que la Copa del Mundo se acerca, todos esperan que Capdevila logre lo que tantos desean: estar en el estadio apoyando a su país.
