
Se espera que el PIB italiano siga creciendo tanto en 2022 (+2,8 %) como en 2023 (+1,9 %), aunque desacelerándose en comparación con 2021. Istat lo señala en el informe “Perspectivas de la economía italiana 2022-2023”. “La perspectiva para los próximos meses se caracteriza por altos riesgos a la baja, como nuevos aumentos en el sistema de precios, una caída en el comercio internacional y un aumento en las tasas de interés”, sin embargo, señaló Istat, y agregó que “las expectativas de los hogares y las empresas podrían sufrir un importante empeoramiento». La estimación del Gobierno en el Def de abril era para este año un PIB de +3,1%.
En el frente de la inflación, por otro lado, Istat anuncia que se espera que la inflación del Ipca en 2022 neta de energía importada crezca un 4,7%.
Istat estima empleo +2,5% en 2022, +1,6% en 2023
En el bienio 2022-23, la evolución del empleo, medido en términos de AWU (unidad de trabajo), “irá en línea con la mejora de la actividad económica con un aumento más acusado en 2022 (+2,5%) respecto a 2023 (+1,6%)”. “El aumento progresivo del empleo -explica el Instituto de Estadística- también se espera que se refleje en la tasa de paro que bajaría de forma importante este año (8,4%) y, en menor medida, en 2023 (8,2%)”
La energía cara empuja la inflación, seguirá creciendo
En cuanto al crecimiento de la inflación, “se espera que continúe en los próximos meses y luego se ralentice, aunque con tiempos e intensidad aún inciertos”. Istat siempre apunta esto, explicando que en promedio de 2022 se espera que la tasa de cambio del deflactor del gasto de los hogares crezca (+5,8% desde el +1,7% en 2021) mientras que el deflactor del PIB marcará un +3,4% (+ 0,5% en 2021). “Suponiendo que se contenga la presión alcista sobre los precios de las materias primas y en presencia de una estabilización del petróleo y del tipo de cambio, se espera que la inflación se desacelere parcialmente el próximo año”, añade Istat.
Crecimiento del consumo de los hogares 2022-23, pero desacelerándose
Para 2022 se espera un aumento del consumo de los hogares y de los ISP (instituciones sin fines de lucro al servicio de los hogares) en términos reales (+2,3%) que “vendría acompañado de un ligero aumento en la propensión a consumir”. La mejora del consumo “se espera que continúe también en el próximo año, aunque con una intensidad más contenida (+1,6%)”. También se espera que el consumo de las Administraciones Públicas aumente en el horizonte de previsión con una intensidad similar (+0,5% y +0,6% respectivamente)”. «La fase de empeoramiento decisivo del clima de confianza del consumidor marcada en marzo y abril -explica Istat- mostró una ligera atenuación en mayo cuando se redujeron las expectativas de subida de precios. La propensión a ahorrar, todavía superior a los niveles previos a la crisis, podría constituir un elemento de estímulo para el consumo en los próximos meses que, al mismo tiempo, se vería afectado negativamente por la alta inflación”


