
En 2022, el valor de la economía no observada crecerá en 17.600 millones, lo que supone un aumento del 9,6% en comparación con 2021 (+8,4% de crecimiento del PIB corriente). La economía sumergida (es decir, neta de actividades ilegales) asciende a poco menos de 182 mil millones, 16,3 mil millones más que el año anterior, mientras que las actividades ilegales se acercan a los 20 mil millones. Las unidades de trabajo irregular son 2,986 millones, estable respecto a 2021. Las estimaciones presentadas por Istat son consistentes con la revisión general de las Cuentas Nacionales publicada en septiembre.
Aumento para profesionales, reducción de construcción
En 2022, dentro de la economía sumergida, el componente vinculado a la subdeclaración asciende a 100,9 mil millones, el vinculado al uso del trabajo irregular es igual a 69,2 mil millones (fueron 90,5 y 65,5 mil millones en 2021); los componentes residuales valen 11,7 mil millones (9,5 mil millones en 2021). Los sectores donde el peso de la economía sumergida es mayor son Otros servicios a las personas (30,5% del valor añadido del sector), Comercio, transporte, alojamiento y restauración (18,5%) y Construcción (17,5%); se observa una menor incidencia para Otros servicios empresariales (5,3%), Producción de bienes de inversión (3,7%) y Producción de bienes intermedios (1,4%). La estabilidad del impacto de la economía sumergida sobre el valor añadido global (10,1% en 2022 y 2021) es el resultado de dinámicas sectoriales heterogéneas.



