
Más que nunca, los 2.2 millones de ciudadanos palestinos en Gaza están atrapados como ratas. Israel está preparando una nueva ofensiva de tierra y ha estado deteniendo todos los suministros de alivio durante 65 días. El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, no lo termina: destruir a Hamas es su objetivo principal. “Esta es una expulsión étnica. El objetivo es enfrentar a Gaza con asentamientos judíos”, dice el experto del Medio Oriente Peter Malcontent (Universidad de Utrecht).
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