La Knesset se disuelve: Última etapa antes de las elecciones legislativas de octubre
En una sesión maratoniana, el Parlamento israelí ha dado un paso significativo hacia su disolución, aprobando una ley en la que se formaliza esta decisión. La moción de disolución fue anexa a un proyecto de ley que permite aumentar el financiamiento público a los partidos políticos, resaltando la compleja interconexión entre la política y la financiación en el país.
Contexto de la disolución
El voto a favor de disolución, respaldado por 62 diputados de la coalición liderada por el Likud de Benjamín Netanyahu, marca el cierre de una legislatura que ha sido considerada por muchos como la más problemática en la historia de Israel. La disolución abre la puerta a las próximas elecciones, programadas para el 27 de octubre.
El presidente del Parlamento, Amir Ohana, ha enfatizado las dificultades que ha enfrentado esta 25ª legislatura, la cual no solo ha estado marcada por protestas masivas, sino también por la guerra más larga que el país ha experimentado hasta ahora. En sus palabras, hizo un llamado a la unidad, recordando que, a pesar de las diferencias políticas, todos forman parte del mismo pueblo.
Período de inactividad parlamentaria
Una vez disuelta la Knesset, los diputados entran en un receso que durará hasta la formación del nuevo Parlamento, a menos que surja una situación de emergencia. Este receso permitirá a los políticos que buscan reelección enfocarse en sus campañas electorales.
Legislación controvertida: la “ley de deserción”
Además de la disolución, durante la misma sesión se aprobaron leyes controversiales, como una que retira poderes al procurador general y otra que amplía el control gubernamental sobre los medios de comunicación. Asimismo, se introdujo un proyecto de ley que permite a universidades ofrecer enseñanza segregada por género para estudiantes de posgrado, así como un congelamiento en las detenciones de ultraortodoxos que se niegan a cumplir con el servicio militar. Esta última ha sido apodada por la oposición como la “ley de deserción”, y está destinada a ser un punto focal en la campaña electoral.
Aumento del servicio militar
Curiosamente, la Knesset también aprobó la extensión del servicio militar obligatorio para hombres a 32 meses. Este movimiento es parte de una estrategia para abordar la sobrecarga existente en las Fuerzas de Defensa de Israel, ya que la duración actual es de 30 meses. Sin embargo, el sector ultraortodoxo, que se ha visto beneficiado por la alianza con el Likud, sigue oponiéndose al obligatorio.
Reacción política y futuro incierto
El ex primer ministro Yair Lapid ha elogiado a sus compañeros del partido Yesh Atid, quienes han luchado incansablemente en el Parlamento. Según Lapid, sus esfuerzos han sido cruciales para detener leyes que podrían haber exacerbado aún más la polarización en Israel.
A sus 76 años, Netanyahu se postula nuevamente para un mandato, a pesar de su popularidad deteriorada y el creciente descontento por su gestión, especialmente en temas de seguridad tras los ataques terroristas del 7 de octubre. Se anticipa que Gadi Eisenkot, ex jefe del Estado Mayor, se perfila como su rival en las elecciones, seguido por la alianza de Lapid y Naftali Bennett.
Reflexiones finales
La disolución de la Knesset marca un nuevo capítulo en la política israelí, lleno de incertidumbres y desafíos. Los próximos meses serán cruciales para definir el rumbo del país y la estabilidad política en una era marcada por divisiones profundas. La atención internacional seguirá de cerca estos desarrollos, especialmente en el contexto de la reciente escalada de violencia y las tensiones internas.

