
Iserbyt todavía no sabe exactamente qué está pasando, pero el dolor siempre está ahí. Con el apoyo de su equipo, intenta reducirlo al máximo y limitar la pérdida de fuerza. A veces todavía consigue ganar, por eso sigue corriendo. Pero a veces Iserbyt también tiene que rendirse, como el fin de semana pasado en Namur.

