
Irene Schotman sentada entre los abrazos que recibió en el hospital. Foto: Neeke Smit
Irene está sentada en el sofá de la casa de su infancia en la isla. Es la primera vez desde junio del año pasado que no está en un hospital o centro de rehabilitación. Hay botellas de alimentación por sonda y otros medicamentos debajo y sobre la mesa de la cocina. Arriba, en su dormitorio, los analgésicos.

