
Comino, conocido por su agua cristalina y su icónica laguna azul, gime bajo el turismo de masas. Todos los días, los barcos depositan a miles de visitantes en esta pequeña isla maltesa que es oficialmente una reserva natural protegida. Playas superpobladas, latidos de golpe y una peste creciente de rata amenazan la naturaleza y hacen que el lugar no sea vivible para muchos lugareños. Los activistas ambientales son la alarma y la demanda de medidas drásticas.
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