C’est entourée de sa fille, de son petit-fils, de son arrière-petite-fille et de son arrière-arrière-petit-fils que Jeanine Salato a fêté ses 100 ans vendredi à la résidence du Château de Nérac. Cette centenaire, affectueusement appelée “mémé”, a célébré cette date marquante avec la vivacidad que la caracteriza.
Un Moment Inolvidable
“J’ai 100 ans aujourd’hui, tu te rends compte ?” exclamó Jeanine, mientras su hija, Louise, la abrazaba. A su alrededor, su pequeño nieto, Mathieu, su bisnieta, Camille, y su hijo Raphael compartían risas y buenos momentos. Juntos, se prepararon para un almuerzo especial y para soplar la 100e vela en la sala de la residencia.

Una Vida Plena
Jeanine no ha perdido nada de su energía vibrante ni de su carácter ocurrido. “Nací hace 100 años en la rue du Soleil de Burdeos, cerca del puente de piedra”. Tras una juventud en Gironda, se trasladó al Lot-et-Garonne, donde trabajó como auxiliar de enfermería. Allí conoció a su futuro marido, André Salato, y se mudó a Nérac, donde vivió muchos años en la parte superior del salón de peluquería de su esposo.
La Nounou del Barrio
Hasta el año pasado, Jeanine vivió con su esposo. Sin embargo, un desafortunado accidente la llevó a una silla de ruedas y a la residencia. Aunque su amado André ha fallecido, Jeanine ha encontrado felicidad en su nuevo hogar. Su hija dice con orgullo: “Estamos muy contentos de tenerla con nosotros. Ha trabajado mucho en su vida y ha superado varias adversidades, como la artritis y un cáncer en los años 90.” Desde entonces, ha vuelto a encontrarse con una antigua niñera de su barrio, un cambio de roles que provoca sonrisas en la familia.
Una Familia de Centenarios
Los Salato son una familia excepcional. Celebrar 100 velas en el pastel no es inusual en su árbol genealógico. Tanto el marido como la hermana de Jeanine ya habían llegado a esta edad. Es curioso que, aun siendo nombrada Gilberte en su acta de nacimiento, nadie la conoce por ese nombre; todos la llaman Jeanine.
Tradición Familiar
Cada año, la familia se reunía para la Fête de Nérac en la casa que compartían Jeanine y André. Este año, la celebración se trasladó a un restaurante local después de su cumpleaños, donde familiares de varias generaciones se sentaron juntos, compartieron risas y disfrutaron de momentos inolvidables con su querida “mémé”.

Reflexiones sobre la Vida
A pesar de su avanzada edad, Jeanine mantiene un sentido del humor agudo. “Desde que dejé de trabajar, por la noche me acuesto pensando, tal vez mañana”. Su cercanía con su familia se refleja en los momentos que comparten, en los que no solo celebran su vida, sino también el legado que está construyendo con cada historia compartida.
Jeanine Salato se ha convertido en un símbolo de amor y resistencia para su familia. Su centenario no es solo un hito en su vida, sino una celebración del amor familiar y del paso del tiempo. Sin duda, sus 100 años son un testimonio no solo de su vida, sino de la fuerte conexión que tiene con su familia, un legado que perdurará a través de las generaciones.



