
“Scudetti a Marechiaro” de Franco Esposito, con prefacio de Pizzo y los recuerdos de los hermanos Porzio: un apasionante viaje en el tiempo
No sólo la luna hechizante descrita por Salvatore Di Giacomo: “Scudetti estaba brotando en Marechiaro”, dice Franco Esposito en su último libro que rinde homenaje al waterpolo napolitano. Personajes e historias especiales que muchas veces parecen salir de la imaginación del escritor, y en cambio son reales. Imposible no emocionarse, incluso para los de esa gran escuela que eran rivales. Como en el caso del “caimán” del Recco Eraldo Pizzo, un orgulloso oponente primero en la piscina y luego como entrenador y entrenador, que explica en el prefacio: “Considero al Nápoles mi segunda casa. El recuerdo de extraordinarios desafíos y duelos hasta la última bola me acompañan aún con eternas e intensas emociones. Como si hoy fuera anteayer”.
CUANTOS TRIUNFOS
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La riquísima obra (320 páginas, 18 euros, editorial Absolutely Free) es un monumental trabajo de investigación, 27 capítulos empaquetados -como reza la portada- con la pluma de la nostalgia. La descripción de un milagro deportivo: “Nápoles alla marinara, una ciudad de agua con habitantes, en el centro de una paradoja: la cuna y capital del waterpolo, a veces sin tener una piscina digna de ese nombre”. Veinticuatro campeonatos y cuatro Copas de Europa, jugadores que han hecho grande a Settebello, Rari Nantes, Canottieri y Posillipo nos han dado esto y más. Es un libro centrado en la figura de los legendarios hermanos Franco y Pino Porzio, “‘o sueco y ‘o nennillo”, nacidos en 1966 y 1967 respectivamente -los atletas olímpicos recorren sus inicios y éxitos, desgranando anécdotas seriales- pero que rinde frutos homenaje a mil protagonistas, incluso los menos célebres, desde Gildo Arena hasta nuestros días (el índice de los nombres en la cola es muy preciado). Revela el “detrás de escena” de los clubes náuticos de la ciudad gloriosa y clubes más jóvenes como Acquachiara, la criatura tenaz de Franco Porzio (uno de los mejores zurdos de todos los tiempos). El de Esposito -que ha seguido seis ediciones de los Juegos como corresponsal- es un conmovedor viaje entre el pasado y el presente, la aportación fundamental a un deporte mágico. Como subrayaba el inolvidable Paolo De Crescenzo, uno de los ases mencionados en el libro: “El waterpolo es duro, leal, sumergido”.
16 de marzo – 21:14
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