
Sólo el 41% de los italianos ha dado su consentimiento a la consulta por parte de médicos y trabajadores sanitarios de la historia clínica electrónica (HCE), una herramienta fundamental para la digitalización del Servicio Nacional de Salud (NHS). Pero con notables diferencias regionales, casi abismales: se pasa del 89% en Emilia-Romaña a apenas el 1% en Abruzos, Campania, Calabria y Molise. Además, en el sur, sólo Apulia, con un 69%, supera la media nacional. Esto es, en resumen, lo que se desprende del informe de la Fundación Gimbe sobre el FSE, presentado con motivo del 19º Foro sobre Gestión de Riesgos en Arezzo.
Fracturas digitales
El informe habla de verdaderas “fracturas digitales” tanto en términos de servicios ofrecidos como de uso por parte de ciudadanos y profesionales sanitarios. “La Historia Clínica Electrónica – declara el presidente de la Fundación Gimbe, Nino Cartabellotta – no es sólo una herramienta con la que los ciudadanos pueden rastrear y consultar su historial de salud, sino que representa una palanca estratégica para mejorar la accesibilidad, la continuidad de la atención y la integración de los servicios sanitarios. y atención social. Sin embargo, hasta la fecha – precisa – persisten importantes desigualdades regionales que privan a muchos ciudadanos de las mismas oportunidades de acceso y uso. Además, la falta de armonización del FSE corre el riesgo de dejar a los ciudadanos sin acceso a datos esenciales para su salud en caso de movimiento entre Regiones”.
Las Regiones
De hecho, los datos, actualizados al 31 de agosto de 2024 y extraídos y procesados del portal de Historia Clínica Electrónica 2.0 del Ministerio de Sanidad y del Departamento para la Transformación Digital, destacan que la exhaustividad de los documentos y servicios disponibles en el FSE y su uso varían significativamente entre Regiones. “Hasta la fecha – explica Cartabellotta – sólo son accesibles 7 tipos de documentos en todo el territorio nacional: cartas de alta hospitalaria, recetas farmacéuticas y de especialistas, informes de laboratorio, radiología y especialistas ambulatorios, informes de urgencias”. Lacio es la única Región que incluye en el FSE todos los tipos de documentos previstos por el decreto, mientras que las demás Regiones presentan niveles variables de exhaustividad: del 94% en Piamonte al 63% en Las Marcas y Apulia. También existen fuertes diferencias en términos de servicios: actualmente, 37 están disponibles en los FSE regionales (desde el pago de billetes y servicios hasta la reserva de visitas y pruebas, pasando por la elección del médico de cabecera o la consulta de las listas de espera): pero sólo Lacio (67%) y Toscana (64%) superan el umbral del 60%. En el otro extremo, en Abruzos y Calabria, los servicios accesibles a través del FSE se detienen en un 8%. Entre junio y agosto de 2024, solo el 18 % de los ciudadanos consultaron su FSE al menos una vez. “El uso limitado del FSE por parte de los ciudadanos, particularmente evidente en las regiones del sur – comenta Cartabellotta – subraya la urgencia de invertir en alfabetización digital”.
Uso por médicos
Disparidad entre las regiones también en el uso del FSE por parte de los médicos especialistas, con un 76% de los médicos especialistas de las autoridades sanitarias autorizados a consultar. Los porcentajes oscilan entre el 0% en Liguria y el 100% en Lombardía, Molise, las provincias autónomas de Bolzano y Trento, Piamonte, Apulia, Cerdeña, Toscana, Valle de Aosta y Véneto. “Para reducir las desigualdades – añade Cartabellotta – es imprescindible un nuevo pacto nacional para la salud digital, en el que participen el Gobierno y las administraciones regionales. Sin un plan nacional de integración, corremos el riesgo de generar nuevas desigualdades, acabando excluyendo a quienes más deberían beneficiarse de la transformación digital: las personas mayores, los solteros, los residentes en zonas aisladas o desfavorecidas, los de bajo nivel sociocultural”.



