
En su primera entrevista desde el asunto del beso, la campeona mundial de fútbol Jenni Hermoso describió su resistencia a trivializar el ataque del entonces jefe de la asociación española Luis Rubiales como un esfuerzo por mejorar las condiciones sociales.
“Quiero ser recordada como una persona que llevó a España a lo más alto, pero sobre todo como una persona que intentó cambiar la mentalidad”, dijo la mujer de 33 años a la edición española de GQ tras su elección. el Año” de la revista.
En el camino hacia su objetivo, Hermoso espera mucho de la fundación “#SeAcabo (Se acabó)”, que nació para apoyarla. “Espero que esto marque el comienzo de una nueva era para el deporte femenino. Si tengo que hacer mi parte para cambiar las cosas, no lo dudaré”, afirmó la legionaria mexicana.
Hermoso saltó a la fama mundial después de que Rubiales forzara un beso en la boca en la ceremonia de premiación de la victoria de España en el Mundial femenino de Australia. El funcionario, que se mostró irracional y moralista en las semanas siguientes, a pesar de la indignación internacional, sólo renunció a su cargo después de su anterior suspensión por parte de la asociación mundial FIFA.
Hermose habla de “fase difícil”
Hermoso también denunció a Rubiales por agresión sexual. El escándalo también provocó cambios estructurales en la asociación tras la presión de la mayoría de los campeones del mundo.
En el plano deportivo, Hermoso celebró su regreso a la selección española a finales del mes pasado. Por su propia seguridad, la jugadora ofensiva aún no había sido nominada oficialmente para los primeros partidos internacionales de los ibéricos después del triunfo en el Mundial.
78 días después del trascendental escándalo, Hermoso confirmó en GQ su necesidad de apoyo psicológico para superar la “fase difícil” de las últimas semanas. “Nunca podré hacerme a la idea de que incluso recibí amenazas de muerte. Tuve que afrontar las consecuencias de un acto que no provoqué y que no elegí”.

