¿Hay un océano profundo dentro de la Tierra? Nueva evidencia apunta a 400 millas hacia abajo
Cuando pensamos en el agua de la Tierra, generalmente imaginamos océanos, lagos o lluvia. Sin embargo, estudios recientes sugieren que vastas cantidades de agua pueden estar almacenadas a casi 400 millas (640 kilómetros) bajo la superficie, dentro de las rocas.
Profundidades del Manto Terrestre
Bajo la crustal, la capa sólida más externa de la Tierra, se encuentra el manto. Esta es una capa gruesa de roca caliente que, mayormente sólida, fluye lentamente con el tiempo. Dentro del manto, hay una región llamada “zona de transición”, que se extiende de aproximadamente 410 a 660 kilómetros bajo la superficie. A estas profundidades, la presión es tan intensa que los minerales se transforman en nuevas formas.
El ringwoodite: un mineral que retiene agua
Uno de los minerales más interesantes en esta zona es el ringwoodite, una forma de olivino que se forma bajo alta presión. Lo que distingue al ringwoodite es su capacidad para retener agua dentro de su estructura cristalina. Pero esta agua no se presenta en forma líquida; los átomos de hidrógeno y oxígeno están químicamente ligados dentro del mineral, lo que se describe a menudo como “agua que no está mojada”.
Experimentos de laboratorio han demostrado que el ringwoodite puede contener entre 1 y 2.5 por ciento de agua en peso. Aunque esta cifra puede parecer pequeña, la zona de transición es enormemente extensa. Si incluso una fracción de esta zona contiene ringwoodite rico en agua, el total podría rivalizar o incluso superar el volumen de los océanos de la superficie.
Un diamante del fondo de la Tierra
En 2014, investigadores encontraron un pequeño fragmento de ringwoodite dentro de un diamante. Este diamante formó aproximadamente 400 millas bajo la superficie y fue llevado a la superficie a través de actividad volcánica. Al analizar el mineral, los científicos encontraron evidencia clara de agua inmovilizada en su estructura, sugiriendo que la zona de transición alberga minerales ricos en agua.
Investigaciones posteriores han examinado otros diamantes ultra-profundos que también contenían minerales hídricos consistentes con un manto de transición que retiene agua. Estos hallazgos han reforzado la idea de que partes de la interior de la Tierra no son secas.
Escuchando a la Tierra con ondas sísmicas
Los científicos han utilizado datos sísmicos para obtener más evidencia sobre la presencia de agua en el manto. Durante un terremoto, se generan ondas sísmicas que viajan a través de la Tierra, y su velocidad varía según los materiales que atraviesan.
Un estudio de 2014 combinó estos datos sísmicos con experimentos de laboratorio, revelando signos de fusión parcial cerca de 660 kilómetros bajo América del Norte, lo que apoya la idea de que hay agua en minerales del manto profundo. Se estimó que si el 1 por ciento del peso de la zona de transición fuera agua, esto podría casi triplicar la cantidad total de agua en todos los océanos, lo que cambiaría nuestra concepción del ciclo del agua terrestre.
¿Por qué es importante el agua profunda?
El agua tiene un impacto significativo en el comportamiento de las rocas, ya que disminuye las temperaturas de fusión y altera la fluidez de los materiales. La lenta movilidad de las rocas dentro del manto impulsa la tectónica de placas, que da forma a los continentes, alimenta volcanes y causa terremotos.
Si se almacenan grandes cantidades de agua en la zona de transición, esto podría influir en el flujo de calor de la Tierra y en la tectónica de placas. El agua que se encuentra en las placas subducidas podría almacenarse en las profundidades y regresar a la superficie a través de la actividad volcánica. Así, el ciclo del agua de la Tierra podría extenderse profundamente en el manto.
Conclusión
Un océano oculto bajo nuestros pies demuestra la complejidad de la Tierra. En las profundidades de nuestro planeta puede haber un vasto reservorio de agua, no en olas, sino atrapado dentro de los minerales que forman nuestra Tierra. Esta fascinante revelación no solo cambia nuestro entendimiento sobre la geología del planeta, sino que también podría tener implicaciones significativas para la comprensión de los procesos terrestres y del ciclo del agua en su totalidad.

