
La Propuesta de Gabriel Zucman: Una Nueva Era en la Fiscalidad Francesa
Gabriel Zucman, economista de renombre, ha capturado la atención de los medios con su propuesta de una nueva imposición fiscal para los ultra-ricos en Francia. Su propuesta, conocida como la “taxa Zucman,” busca imponer un gravamen del 2% sobre los patrimonios que superen los 100 millones de euros. Este enfoque se ha convertido en un tema candente en el debate político actual, y muchos consideran que su éxito podría ser crucial para la estabilidad política del país.
La Justificación de la Taxa Zucman
Zucman sostiene que existe un deseo generalizado de justicia fiscal en Francia. A medida que los problemas de déficit se agravan, el gobierno ha sido criticado por optar por recortes en la salud y otros servicios públicos sin considerar la posibilidad de aumentar la contribución de los más ricos. En palabras de Zucman, “Un gobierno que se niega a escuchar esta demanda… se coloca en una posición de gran debilidad.”
Por lo tanto, su propuesta no solo se considera una solución fiscal, sino también una forma de alinear la moralidad fiscal con el principio de igualdad ante el impuesto. Según Zucman, el 2% que se propone es un punto consensual que busca corregir una injusticia histórica: los milliardaires franceses pagan menos impuestos proporcionalmente que el ciudadano promedio.
JOSH EDELSON / AFP
Gabriel Zucman fotografiado en el campus de la universidad de Berkeley en noviembre de 2019
Debate sobre la Inclusión del Patrimonio Profesional
Uno de los puntos críticos de la propuesta es la discusión sobre si incluir o no el patrimonio profesional en la base imponible. Zucman argumenta que si el patrimonio profesional se excluye, el rendimiento del impuesto será marginal, lo que permitirá que las grandes fortunas eviten su responsabilidad fiscal. Al insistir en que su impuesto no afecta a los bienes de trabajo, Zucman está abogando por una justicia equitativa.
La medida ha encontrado tanto apoyo como oposición, con ex presidentes como François Hollande proponiendo tasas más bajas si se acepta la inclusión del patrimonio profesional. Sin embargo, Zucman afirma que un tasa inferior sería inaceptable porque perpetuaría la desigualdad fiscal existente.
Críticas y Respuestas
Los críticos de la “taxa Zucman” han mencionado la posibilidad de doble imposición y la preocupación por la ilíquidez de algunos activos. Zucman responde que su impuesto será diferencial, es decir, solo complementará lo que los ultra-ricos ya están pagando. Esto significa que aquellos que han pagado menos del 2% de su patrimonio simplemente pagarán la diferencia.
Ante el argumento sobre la salida de capitales y el exilio fiscal, Zucman advierte que si se establece un sistema que mantenga a los millonarios en el país por varios años, se puede mitigar este riesgo. Propone que aquellos que hayan acumulado riqueza en Francia sigan pagando el impuesto incluso si deciden mudarse a otro país.
Las Proyecciones Económicas
Algunos economistas afirman que el rendimiento de la taxa Zucman podría ser significativo, alcanzando hasta 20 mil millones de euros en ingresos. Zucman subraya que no se trata de una cuestión de discutir si los ultra-ricos pueden o no pagar impuestos, sino una cuestión esencial para el futuro de la democracia y la cohesión social en Francia.
El impacto de la crise económica y cómo afecta a la percepción pública sobre la distribución de la riqueza ha llevado a una mayor presión sobre el gobierno para que actúe.
La Resistencia y los Desafíos Futuros
La resistencia que Zucman enfrenta en el ámbito político es palpable. Muchos de sus detractores argumentan que su enfoque es demasiado radical y que podría asustar a los inversores. Sin embargo, Zucman reafirma que muchos innovadores y empresarios no se preocupan por los impuestos en las primeras etapas de desarrollo de sus negocios.
En conclusión, la “taxa Zucman” es más que una simple propuesta fiscal; representa un cambio potencial en la forma en que predicamos la justicia social y fiscal en Francia. La polarización del debate resalta la necesidad de un nuevo enfoque hacia la fiscalidad, donde los ultra-ricos también deben asumir su parte de responsabilidad en el sostenimiento del bienestar social. La discusión está abierta, y el futuro de la justicia fiscal en Francia podría depender de la evolución de este intenso debate.




