
Sus noches están llenas de pesadillas. Fue mutilada por el resto de su vida. ¿Pero por qué? Una mujer de 38 años todavía no sabe quién estaba detrás del cobarde ataque ácido hace dos años. Se dice que Rotterdammer Amory J. (21) ha rociado ácido sulfúrico en su cara. Por 450 euros.
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