Jean-Michel Aulas, Rémi Garde, Bruno Genesio, Grégory Coupet, Sidney Govou, Dominique Rocheteau, Fleury Di Nallo, Alain Giresse, Luis Fernandez, Manuel Amoros, Joël Bats, Marius Trésor, Raymond Domenech… **sería necesario** una página entera para **mencionar** los nombres que acudieron a rendir un último homenaje a Bernard Lacombe, **leyenda** del Olympique de Lyon (OL) y del fútbol francés. Lacombe fue el primer jugador en ganar el **Championship europeo** con la selección francesa en 1984 y su despedida ha conmovido a todos. **Numerosos** de sus antiguos protegidos en el OL, entre ellos Karim Benzema, también hicieron acto de presencia, aunque de forma breve y discreta antes del inicio de la ceremonia.
El **calor** era abrumador este martes por la tarde en **Fontaines-sur-Saône**. Una temperatura agobiante que se palpaba en el ambiente, casi tan pesada como el **duelo** que embarga a Lyon desde hace una semana. Desde el momento en que Bernard Lacombe, un referente del club, nos dejó a la edad de 72 años, la ciudad ha estado de luto. A las 14:30, el **aplauso** resonó al recibir el féretro del segundo mejor goleador de la historia de la Liga 1, frente a la **iglesia** Saint-Louis.
Cerca de un **millar** de personas asistieron al funeral, más dentro que fuera de la iglesia. La afluencia podría haber sido aún mayor, pero el calor extremo y la **previsión** de un encuentro muy **concurrido** desalentaron a algunos. Otros optaron por acudir a **Fourvière**, donde Lacombe solía ir a rezar. En el puente que atraviesa la Saône, frente a la iglesia, una **banderola** de los Bad Gones resumía el sentimiento general: “Légen**de lyonnaise éternelle**, adieu monsieur Bernard Lacombe.”
El antiguo mundo lloraba a uno de los suyos, el nuevo brillaba por su silencio
Dentro de la iglesia, las **palabras** intentaron llenar el vacío del silencio. Jean-Michel Aulas fue el primero en hablar, en un discurso de quince minutos que fue denso y **emocionante**: “Perdí un hermano. Una parte de mí se va contigo. Una parte del OL también. Pero creo que otra parte de mí renace. Tu marcha me recuerda lo que importa, lo que debemos transmitir. Tú, Bernard, nunca jugaste un papel, encarnaste unos valores que hoy son **necesarios** en el OL. En el OL necesitamos figuras que unan, no divisiones.”
Imposible no prestar atención a la **alusión** a la actual tormenta que atraviesa el OL, que acaba de ser **degradado** a la Ligue 2 por la DNCG. Un **terremoto** que resonaba en todas las conversaciones alrededor de la iglesia.
El duelo fue doble: por un lado, la pérdida de un ser querido, por otro, la de un club que se encuentra en crisis. El OL estuvo representado por Michael Gerlinger, Matthieu Louis-Jean y Jean Sudres. Aunque tenían una presencia oficial, **faltar** un liderazgo fuerte se sentía. John Textor, por su parte, **brillaba** por su ausencia. El antiguo mundo lloraba a uno de los suyos, mientras que el nuevo silenciaba su dolor.
Antes de ingresar a la iglesia, Grégory Coupet, con lágrimas en los ojos, no pudo contener su tristeza y expresó: “Bernard fue un guía. Un dirigente **fantástico**”. También habló sobre la preocupación actual: “Como todos, estoy inquieto.” Jacques Santini, con gran dignidad tras la ceremonia, describió a Lacombe como un **miembro** de su familia: “Nos conocimos siendo adolescentes. Era como un hermano. Llevaba a los niños enfermos a ver a los enfermos. Los hacía sonreír y, al salir, me daba fuerza porque yo no podía mantenerme de pie. Bernard lo dio todo por el OL.” A lo que añadió un suspiro profundo: “No conocer el OL en Ligue 1… sería un vacío inmenso.”
Al finalizar, un familiar de Lacombe encontró las palabras más simples y **poderosas**: “Eres para nosotros el **león** en toda su esplendor. Y el león nunca muere.” Con Bernard Lacombe, se ha ido una **parte** de la historia del OL que nunca podrá ser olvidada.


