Douze años después de los hechos, Lila Salet, una **ex-actriz** de 33 años, ha decidido **hablar** sobre su experiencia traumática. Ayer, presentó una **denuncia** por **violencia** en el ámbito conyugal y **secuestro** contra su ex-pareja, el conocido chef Jean Imbert, quien ganó notoriedad tras su participación en el programa “Top Chef”. En una entrevista reciente en RTL, Lila compartió sus preocupaciones al afirmar: “Siempre he dicho que él era **violento**, que ocurrieron cosas **horribles**”.
Lila, quien hoy dirige una agencia **inmobiliaria**, explica que al presentar esta denuncia siente que está **recuperando** el hilo de su vida, que quedó suspendida en 2013. En sus palabras, “la justicia no pudo ser **realizada** porque alguien me impidió hacerlo”, refiriéndose claramente a la manipulación emocional que sufrió en su relación con Imbert.
En el período de los hechos, Lila, que tenía veintitantos años, había presentado una **primera denuncia** contra Imbert, que era diez años mayor que ella, pero terminó retirando la acusación. “Aún tenía **sentimientos**”, expresó, y añadió: “Él utilizó todo el espectro de **manipulación** para convencerme”.
Hoy, Lila describe a Jean Imbert como una persona que exhibe una **forma de amor** muy particular, caracterizada por la **posesión** y **manipulación**, algo que otras mujeres también han denunciado. Tres ex parejas de Imbert, incluida **Alexandra Rosenfeld**, Miss Francia 2006, han señalado públicamente su comportamiento de **violencia física** y **psicológica**, evidenciando un patrón preocupante en su conducta.
«Momentos de la relación»
Recordando los primeros meses de su relación, Lila evoca los “**momentos maravillosos**” y “**palabras de amor**” que ocurrieron muy rápido. Según ella, “nunca había sido amada de una manera tan intensa”. Sin embargo, pronto comenzaron los problemas: “Las críticas insidiosas” se hicieron comunes, donde Imbert hacía comentarios como “ese **jean** no te queda bien” y “pones demasiado **maquillaje**”.
Con el tiempo, las situaciones se tornaron más agresivas. Lila cuenta que en enero de 2013, mientras estaban de **vacaciones** en Florencia, vivió una experiencia aterradora. Al regresar a su habitación, encontró a Jean con su **teléfono** en mano, tras haber recibido un mensaje de un amigo. Según relata, esto desencadenó un ataque violento en el que recibió “**baffes**” (golpes) y fue encerrada en su habitación por varias horas.
“Tuve mucho miedo por mi vida”, confiesa Lila, recordando cómo se refugió en el baño, con los ojos heridos tras el ataque. En un comunicado, los abogados de Imbert refutaron las alegaciones, señalando que las publicaciones de Lila en redes sociales contradicen su versión de los hechos, lo que Lila respondió afirmando que no pudo publicar nada porque se encontraba **secuestrada**.
«Aumento de la violencia»
Poco después de regresar de Italia, Lila relata que Jean irrumpió en su hogar, golpeando la puerta con una **ferocidad** que la llevó a temer por su seguridad. Este fue el motivo de su primera denuncia, que luego retiró. La violencia a la que se sometió fue descrita como parte de un ciclo de manipulación emocional, donde Imbert se disculpaba y prometía mejorar.
Después de más de una aparente reconciliación, la relación terminó con “la **baffe de trop**” (el golpe de más) y fue lo que llevó a Lila a abandonarlo definitivamente. A pesar de que los hechos por los que presenta la denuncia están prescritos, se ha abierto una **investigación** por “**violencia sobre conyuges**” en base a un contexto más amplio que Lila plantea.
Lila Salet espera que su valentía al hablar sirva no solo para su propio **proceso** de recuperación, sino también para alentar a otras mujeres a que se sientan apoyadas y a que denuncien. En sus propias palabras, “es posible” encontrar justicia, y “la voz de las víctimas debe ser **escuchada**”.
