
Lunes por la mañana, cinco de la mañana. El sol apenas se ve en el puerto de IJmuiden, pero el barco de buceo Lamlash está a punto de zarpar. A bordo hay trece buceadores aficionados, Cees Meeldijk de la Maritime Missing Research Foundation y NH, que está grabando todo para un documental. Todo el mundo está ansioso por encontrar el TX26 y por eso se sumergen en un pecio, a unas 70 millas de IJmuiden. Meeldijk ya pudo concluir a partir de imágenes de sonar que en ese lugar debía haber restos de un cúter. Quizás el TX26.
También a bordo está Bert Visser. Su vida dio un giro total el 18 de noviembre de 1970, en el día de su sexto cumpleaños. El pesquero TX26, con su hermano Bauke, de 15 años, desapareció durante una noche de tormenta. “Eran las seis y media, poco antes de cenar, cuando un vecino avisó a mis padres. Después tuvimos que irnos directamente a la cama”, cuenta Bert.
Preguntas sin respuesta
El accidente ha dejado una gran cicatriz en Bert y los demás familiares de la tripulación de cinco hombres. No hay respuesta a la pregunta de cómo sucedió exactamente, no hay forma de despedirse de Gerard, Bauke, Louis, Kees y Klaas. No tengo idea de dónde se debe haber hundido el barco. Esos pensamientos han perseguido a Bert durante casi 54 años.
