Trabajadoras del Sexo Protestan en Montreal Durante el GP de Fórmula 1
Des decenas de trabajadoras del sexo se han congregado en Montreal para expresar su descontento con el marco legal que regula sus actividades, aprovechando la afluencia de visitantes durante el Gran Premio de Fórmula 1 de Canadá. Esta protesta, catalogada como un hito en Quebec, ha logrado reunir a aproximadamente 200 personas en un emblemático barrio donde operan numerosos clubes de striptease.
Una Lucha por la Legalidad y la Seguridad
Las manifestantes, como Ella, quien prefiere mantener el anonimato, citan un “modelo de criminalización parcial” que afecta su profesión. Melina May, cofundadora del Comité Autónomo del Trabajo del Sexo (CATS) y trabajadora del sexo, confirma que, aunque en Canadá es legal vender servicios sexuales, la compra de estos sigue siendo penalizada. Esto crea un ambiente donde las trabajadoras carecen de protección legal y oportunidades de seguridad.
Demandas Claras: La Abolición de la Criminalización
Los manifestantes han exigido la eliminación de este doble rasero legal, buscando un marco que les garantice seguridad y derechos laborales claros. La lucha no se detiene ahí; también buscan abolir el impuesto que deben pagar los trabajadores por interactuar con los clientes, una práctica que consideran injusta y opresiva.
Impacto del Gran Premio de F1 en la Industria
La elección del fin de semana del Gran Premio para realizar la manifestación no es casual. “Es un evento muy rentable para los propietarios”, afirma Melina. Con la llegada masiva de clientes a la ciudad, las trabajadoras del sexo han decidido hacer huelga, negándose a presentarse a sus empleos a pesar de las amenazas de represalias.
Costos Altos y Condiciones Desfavorables
Adore Golman, también militante de CATS, enfatiza la carga financiera que enfrentan, especialmente durante eventos grandes como el GP de F1. Las tarifas que deben pagar para trabajar pueden alcanzar hasta 150 dólares canadienses, lo que equivale a unos 90 euros, un costo que muchas consideran exorbitante. “No queremos seguir pagando por trabajar”, sostiene.
Un Llamado Contra la Estigmatización
La protesta no solo se centró en cuestiones económicas y legales; también busca desafiar la estigmatización social a la que enfrentan las trabajadoras del sexo. Carteles que decían “no a la putofobia” resonaron entre la multitud, reflejando la lucha contra la discriminación y el juicio moral que a menudo pesa sobre ellas. Ella menciona cómo “sufrimos mucha estigmatización”, lo que complica aún más su labor y existencia diaria.
El Futuro Escrito por Ellas
Esta manifestación singular, enriquecida por la música de un orquesta improvisada, ilustra el deseo de las trabajadoras del sexo por ser escuchadas y reconocidas. Con su decidido acto de protesta durante un evento de alto perfil, están haciendo historia y sentando las bases para un futuro más justo y digno en su labor. La lucha por la legalización y la eliminación de estigmas continúa, pero este evento marca un paso significativo hacia la visibilidad y el respeto que merecen.

