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La **calor** extrema está causando estragos en el personal sanitario y en los pacientes del **hospital de Montauban**. Solo unos pocos servicios cuentan con **aire acondicionado**.
Impacto de la canícula en los servicios hospitalarios
El **centro hospitalario de Montauban** no escapa a la oleada de **calor** que se ha presentado en esta temporada. Solo un número limitado de servicios, como el **bloque quirúrgico**, las **urgencias** y la **unidad de cuidados intensivos**, están equipados con aire acondicionado. El año pasado, se dotaron de este sistema los servicios de **neurología** y **adicciones-gastroenterología**. Hay planes para la **pneumología** y la **geriatría de corta estancia**, pero hay áreas como la **maternidad**, la **cirugía** y la **pediatría** que se encuentran en condiciones precarias.
“En el servicio de pediatría, las temperaturas alcanzan los 30 °C durante la noche. No hay aire acondicionado ni ventiladores, y algunos padres han tenido que traer su propio equipo. Hemos alertado a los servicios pertinentes, pero no ha habido respuesta,” lamenta la madre de una trabajadora del hospital.
“Pacientes al borde del colapso”
Los testimonios sobre la crítica situación no tardan en surgir, como el de un conductor de taxi que visita el hospital a diario. “Es más urgente hablar sobre el estado actual del hospital, que vanagloriarse de uno nuevo. Dentro de los servicios, las temperaturas alcanzan los 30 °C, y sin aire acondicionado, los pacientes se encuentran al borde del colapso en sus habitaciones. Algunos presentan heridas que requieren cuidados especiales en un entorno tan caliente. El personal se siente abrumado por la situación y carece de recursos para atender tanto a los enfermos como a sí mismos; es vital actuar cuanto antes,” expresa el taxista.
Esto añade más peso a las preocupaciones de los usuarios del hospital y de su presidenta, **Catherine Simonin-Benazet**. “Somos conscientes de que el hospital es **antiguo** y no está a la altura de las **normas** actuales. Recogemos estos testimonios porque no podemos continuar aceptando la situación mientras esperamos el nuevo hospital. Cuando las temperaturas alcanzan los 40 °C, todos están en peligro, especialmente aquellos que ya están enfermos,” añade.
“El hospital es viejo, pero aún estamos aquí”
Los **sindicatos** tampoco permanecen en silencio y han comenzado a encender las alarmas. “La semana pasada alertamos a la dirección, y hemos estado discutiendo la situación esta mañana. Nos han proporcionado algunas unidades de **aire acondicionado portátil** y ventiladores, pero no es suficiente. Algunos servicios han sido dotados con aire acondicionado, pero nada se ha planeado para la maternidad, y es crítico para el área de cirugía. A 30 °C, el riesgo de **infecciones** aumenta considerablemente,” indica un representante sindical.
El **plan de acción ante la canícula** que se ha adoptado en el centro hospitalario parece más una broma que una solución: “Se nos ha recomendado beber agua con frecuencia, abrir las ventanas por las mañanas y cerrarlas en cuanto la temperatura suba,” comenta con ironía un sindicalista de **Force Ouvrière**. Esto se presenta como un simple **curita** para un problema que es mucho más profundo.
Consecuencias a largo plazo y exigencias de cambio
La situación actual pone de manifiesto un problema estructural que necesita ser abordado con urgencia. La falta de **infraestructura** adecuada no solo afecta a los pacientes, sino que también repercute en la moral y la salud del personal sanitario, quienes se ven obligados a trabajar en condiciones inadecuadas.
Los pacientes, especialmente los más vulnerables, son los que pagan el precio más alto. En un entorno hospitalario, donde el objetivo debe ser el bienestar y la recuperación, encontrarse con un sistema que no satisface ni las necesidades más básicas resulta inaceptable. Es necesario que las autoridades locales y nacionales actúen rápidamente para dotar de los recursos necesarios a estos servicios de salud, a fin de garantizar un trato digno y seguro a quienes requieren atención médica.
La crisis sanitaria y las olas de calor son recordatorios de la importancia de invertir en **infraestructuras** de salud robustas y en la implementación de **protocolos efectivos** para proteger tanto a los pacientes como al personal. La salud pública no debería verse comprometida por la falta de recursos, y es crucial que se tomen medidas para evitar que situaciones como esta se repitan en el futuro.
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