¿Ha perdido Liverpool el ‘caótico’ edge que los hacía temidos?
Liverpool, bajo la dirección de Jürgen Klopp, se ha caracterizado por su intensidad y capacidad para presionar a los rivales. Sin embargo, en la temporada actual, se han presentado interrogantes sobre si han perdido esa “ventaja caótica” que los hizo temidos en el pasado.
Lesiones y falta de consistencia
En comparación con la temporada anterior, Liverpool ha tenido menos suerte con las lesiones. La incapacidad para cerrar los partidos se ha convertido en un tema recurrente. Virgil van Dijk, tras un empate 1-1 contra Burnley, expresó: “Después de 60 minutos, comenzamos a volvernos descuidados, y no es la primera vez. Tenemos que abordar eso.” Esta falta de concentración ha costado puntos valiosos a un equipo que aspira a estar en la cúspide del fútbol inglés.
Cambios en la plantilla y su impacto
Durante el verano, se esperaba que la reestructuración de la plantilla mejorara el rendimiento del equipo. Sin embargo, parece que algunos jugadores que se marcharon poseían las características necesarias para potenciar las ideas del nuevo entrenador, Slot. Las tácticas de presión que utilizaba Klopp estaban arraigadas en un enfoque físico, que ahora se ha visto afectado por la falta de piezas clave.
La importancia de la coordinación en la presión
Elegir momentos específicos para presionar no es inherentemente negativo, pero exige agresividad y coordinación a lo largo de la plantilla. El trágico fallecimiento de Diogo Jota fue un duro golpe para el equipo, afectando su pretemporada de manera significativa. Junto a la salida de Darwin Núñez y Luis Díaz, Liverpool se ha quedado sin tres atacantes que podían presionar de manera efectiva y recuperar el balón en posiciones avanzadas, a pesar de que no lo hicieran con la misma frecuencia bajo Slot.
Resultados sin la ‘presión’ adecuada
En la actual temporada, la línea de ataque de Liverpool no ha minimizado los potenciales defectos en la presión de Slot. Muchos jugadores han mostrado lentitud al momento de aplicar presión, fallando en cortar líneas de pase sencillas y en retroceder para desafiar a los mediocampistas rivales.
Florian Wirtz, por ejemplo, tiene un promedio de 86.7 presiones por 90 minutos, cifras que se asemejan a las de Jota (104.1) y Núñez (93.6) de la temporada pasada. Sin embargo, jugadores como Hugo Ekitike (73.3), Alexander Isak (70.0) y un Mohamed Salah que está en declive representan un cambio en la dinámica del juego.
Conclusiones
La falta de cohesión en la presión y la pérdida de jugadores clave han llevado a que Liverpool no pueda replicar el caos que solía causar a sus oponentes. Para que el club retome su identidad y vuelva a ser un contendiente temido, es vital que ajusten sus tácticas a las habilidades de los jugadores que tienen en la plantilla. La temporada aún tiene un largo camino por recorrer, pero los desafíos actuales son claros y deben abordarse con urgencia.

