
https://focus.huffingtonpost.fr/2025/05/21/0/0/5900/3318/0/0/60/0/17601ab_sirius-fs-upload-1-r6ifgolsc6d3-1747852553322-000-47mb7t8.jpg
La Operación “Rising Lion”: Un Cambio de Estrategia Militar
Recientemente, el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, lanzó la Operación "Rising Lion", un ataque masivo sobre instalaciones nucleares en Irán. Esta maniobra no solo tiene implicaciones militares, sino también profundas consecuencias políticas. La elección del nombre de la operación, que evoca la figura del León de Judá, sugiere una intención simbólica de reclamar la herencia cultural judía y, a su vez, de referirse a un periodo histórico anterior a la revolución islámica de 1979.
RONEN ZVULUN / AFP
La referencia al León no es casual; en el contexto de este conflicto, simboliza no solo un ataque a las capacidades nucleares iraníes, sino también un intento de desestabilizar al régimen teocrático que ha gobernado Irán durante más de cuatro décadas. Este ataque, que comenzó el pasado jueves, marca un punto de inflexión en la política exterior de Israel.
Objetivos del Gobierno israelí
Desde el inicio de la operación hasta ahora, está claro que los objetivos de Netanyahu van más allá de simplemente desmantelar el programa nuclear. En sus propias palabras, se trata de "neutralizar la amenaza iraní que pesa sobre la supervivencia de Israel". Este discurso, dirigido en parte a los ciudadanos iraníes, enfatiza que el "día de su liberación está cerca", apuntando a una visión de cambio de régimen.
Según Didier Billion, director adjunto de l’Iris, hay un vínculo profundo entre el deseo de acabar con el régimen de la República Islámica y la aspiración de frenar su programa nuclear. A pesar de los rumores persistentes de que Irán podría desarrollar una bomba atómica, las autoridades aún no han logrado ese objetivo.
El Contexto Internacional
El timing de esta operación es significativo. Justo antes de la prevista reanudación de negociaciones entre Irán y Estados Unidos, Netanyahu decidió actuar. Estas conversaciones, que podían haber facilitado algún tipo de acuerdo favorable para Irán, fueron canceladas, lo que sugiere que el liderazgo israelí considera estas negociaciones como un "peligro potencial".
Mientras las capitales europeas, encabezadas por París, se alinean detrás de Israel en este conflicto, las críticas a la estrategia militar hacia Gaza han pasado a un segundo plano. Las iniciativas diplomáticas, como la conferencia sobre el reconocimiento de Palestina en la ONU, han sido olvidadas en medio de la crisis.
Además, el malestar interno en Israel respecto a la guerra en Gaza ha sido eclipsado por la atención a la ofensiva contra Irán. La oposición política se ha visto unificada, ya que el ataque a un enemigo común resuena con muchas partes de la población israelí.
Desafíos y Posibles Consecuencias
Sin embargo, atacar Irán no es una tarea sencilla. Las infraestructuras nucleares iraníes son robustas, y muchas de ellas están ubicadas a profundidades considerables. Existen dudas sobre si Israel puede lograr sus objetivos militares a largo plazo. Asimismo, cualquier fracaso en destruir completamente las capacidades nucleares puede llevar a Irán a reanudar su programa con más fervor.
A nivel político, Netanyahu enfrenta el dilema de si el uso de fuerza militar puede realmente llevar a un derrocamiento exitoso del régimen de los Mollahs. Anteriormente, el enfoque conocido como "presión máxima" durante la presidencia de Donald Trump no tuvo el efecto deseado. En lugar de desestabilizar el régimen, estas tácticas resultaron en una mayor resistencia.
Billion advierte que "toda presión externa, ya sea militar o económica, podría terminar reforzando el apoyo social hacia el régimen iránico". Esto significa que, en lugar de acabar con el gobierno teocrático, Israel podría estar creando una reputación negativa que se traduzca en un creciente apoyo interno para el régimen.
Impacto a Largo Plazo en la Regiones
Las acciones de Netanyahu no solo tienen repercusiones para Irán, sino que también afectan a toda la región. Un enfoque tan agresivo podría aislar aún más a Israel, al creer que puede actuar unilateralmente sin considerar las opiniones de sus vecinos. Esto puede resultar en una mayor alienación de los pueblos de la región y alterar las dinámicas políticas a largo plazo.
El verdadero reto para Netanyahu y su gobierno reside en saber si podrán gestionar las repercusiones de sus acciones. El tiempo nos dirá si “Rising Lion” fue un éxito o si, por el contrario, impulsará a Irán hacia una mayor militarización y resistencia
.
Con este ataque, Israel ha lanzado un desafío complejo no solo a Irán, sino también a las dinámicas de poder que rigen en **Oriente Medio**. El futuro del conflicto dependerá tanto de las reacciones iraníes como de la capacidad de Israel para administrar las consecuencias de sus acciones en el contexto más amplio de la política regional.



