**12 días después**, se conocen más detalles sobre el **ataque aéreo** llevado a cabo por las fuerzas ucranianas en la **base aérea rusa de Baltimore**. A pesar de la falta de comunicación oficial desde Moscú, que ha calificado la operación de “misión exitosa”, los investigadores de **geointeligencia** de CyberBoroshno han intentado esclarecer el misterio alrededor de estos ataques.
Los expertos han analizado imágenes **satelitales recientes** del sitio militar, ubicado en la **región rusa de Voronezh**, que alberga el **47.º regimiento de bombardeo** de la Guardia y el **108.º regimiento de misiles antiaéreos**. Estas fuerzas son claves para la defensa aérea rusa, por lo que la información es de vital importancia.
La defensa antiaérea rusa « inoperante »
La base aérea de Baltimore también aloja a la **división antiaérea S-300**, que ha sido **neutralizada** por el ataque. Según el sitio especializado Militarnyi, los analistas han detectado daños significativos en las posiciones de la **estación radar 76N6** y el **radar 30N6**, lo que ha sido suficiente para dejar inoperante a toda la división de defensa antiaérea.
Los investigadores también concluyeron que los bombardeos dañaron a **dos bombarderos rusos Su-24**. Se observaron marcas de quemaduras compatibles con daños causados por explosiones de **drones**, visibles en sus posiciones de estacionamiento.
Estos **aviones** de fabricación soviética aún tienen un valor estimado de **7 millones de euros**, aunque han sido desplazados en los últimos años por los **Su-34**. Actualmente, se están utilizando para operaciones de **reconocimiento en combate**, según declaraciones del portavoz de la **fuerza aérea ucraniana**, Youri Ihnat.
Estos ataques aéreos en las bases rusas se han convertido en una de las estrategias clave de las fuerzas ucranianas para **debilitar** las capacidades militares de su adversario. A principios de agosto, el Servicio de Seguridad Ucraniano (**SBU**) ya había reclamado la realización de ataques en la **base aérea de Saky** en Crimea, donde se dañaron o destruyeron cinco aviones rusos, incluyendo un **caza Su-30SM** y tres **bombarderos Su-24**.
La dinámica de la guerra en Ucrania sigue siendo compleja y cambiante. Los ataques aéreos ucranianos evidencian una estrategia bien calibrada que busca no solo causar daños materiales, sino también desestabilizar a las fuerzas rusas. Con el uso de tecnología de geointeligencia y la identificación de objetivos estratégicos, Ucrania intenta revertir la balanza del conflicto a su favor. La situación en la región de Voronezh y otros frentes permanece bajo constante vigilancia, dado que cada movimiento en el aire y en el terreno puede tener repercusiones significativas en el desarrollo de la guerra.


