El costo de la guerra en Irán: $25 mil millones en dos meses
En su primera audiencia parlamentaria desde el inicio del conflicto en Irán, el Ministro de Defensa de EE. UU., Pete Hegseth, fue objeto de críticas severas por parte de los legisladores demócratas. Durante la sesión, se discutió el increíble costo hasta ahora de la guerra, que el Pentágono estimó en alrededor de $25 mil millones, la mayor parte destinada a municiones.
Análisis del costo militar
Hegseth fue cuestionado sobre el gasto en la guerra, que ha alcanzado proporciones significativas en un corto período. Al abordar el tema, planteó la pregunta crucial: “¿Cuál es el precio que pagaremos para evitar que Irán obtenga armas nucleares?”. Esto refleja la postura del gobierno estadounidense sobre la importancia estratégica de este conflicto.
En la misma audiencia, se analizó la solicitud del ejecutivo de aumentar el presupuesto de defensa de EE. UU. en un 42%, alcanzando los $1.5 billones para 2027, una cifra comparable al PIB de países como Indonesia o los Países Bajos.
La presión del Congreso
Durante varias horas, Hegseth, junto al jefe del Estado Mayor del Ejército, Dan Caine, respondió a las inquietudes de la Comisión de Fuerzas Armadas de la Cámara de Representantes. Desde que comenzó la ofensiva conjunta de EE. UU. e Israel contra Irán el 28 de febrero, varios legisladores han expresado su frustración por la falta de información adecuada proporcionada por la administración sobre el curso de la guerra.
Acusaciones de desinformación
El diputado demócrata Adam Smith planteó preguntas críticas sobre el futuro del conflicto y cómo los logros tácticos podrían convertirse en éxitos estratégicos, especialmente en lo que respecta al programa nuclear iraní. Por su parte, John Garamendi acusó a Hegseth de “mentir a los estadounidenses sobre esta guerra desde el primer día”, señalando que la justificación inicial por parte del presidente Donald Trump había cambiado continuamente.
Consecuencias geopolíticas
Garamendi describió esta “guerra de Trump” como una “herida auto-infligida” a EE. UU., calificándola de “catástrofe geopolítica” que ha llevado a una crisis económica mundial, caracterizada por el aumento de los precios del petróleo y los costos de gasolina en Estados Unidos.
Un cesé del fuego desencadenado por Trump se ha mantenido por tres semanas, pero las negociaciones para poner fin al conflicto definitivamente han estancado.
Preocupaciones sobre el bloqueo de Ormuz
Al ser preguntado sobre si se había considerado el riesgo de que Irán bloqueara el estrecho de Ormuz, vital para el tránsito del 20% del petróleo y gas natural mundial, Hegseth afirmó que el Pentágono había evaluado todos los aspectos de este riesgo. Actualmente, Irán ejerce un quasi-bloqueo sobre la navegación en el estrecho, mientras que EE. UU. ha implementado un bloqueo de los puertos iraníes.
Descontento bipartidista
La gestión de Hegseth ha provocado un creciente descontento entre los demócratas, quienes han intentado iniciar procedimientos para destituirlo, aunque sin muchas esperanzas de éxito. Además, algunos miembros del Congreso, incluidos republicanos, han lamentado la falta de consulta por parte del ejecutivo antes de iniciar la guerra, contraria a lo que la Constitución exige para declarar formalmente un estado de guerra.
Este complejo panorama evidencia la incertidumbre y las tensiones en torno a la guerra en Irán, así como el impacto financiero y estratégico que esto conlleva para Estados Unidos.

