
No presentarse a una reunión importante y “obligatoria” con su empleador no es un motivo válido para el despido inmediato. Así lo decidió el juez en un caso en el que una empleada de 25 años de la empresa de equipaje Menzies faltó a sus citas y, por tanto, perdió su trabajo. Ella impugnó el despido y tuvo éxito: la mujer ahora tiene derecho a más de 10.000 euros en concepto de indemnización por daños y perjuicios.
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